martes, 29 de marzo de 2011

“¡¡¡Si, claro, como no…!!!”

A mediados de los 90´s se comenzaba a explotar la idea de reunir bandas desaparecidas de la escena de rock y del metal internacional, bandas como Black Sabbath, KISS, Mötley Crüe y Sex Pistols volvían con sus miembros originales –o los que le sobrevivían- para dar giras mundiales con el performance de sus épocas de oro y otras que se reunirían con el paso de los años como Iron Maiden, Slayer y Anthrax, quienes nunca dejaron de tocar y sacar discos, se sumaron a la fórmula de explotar sus alineaciones más exitosas.

Me refiero pues, a bandas de verdad, no las pendejadas de Mocedades y Locomía que con pedos arman un mes de presentaciones en México y presumen de “gira mundial” una o dos fechas en Estados Unidos, España y Colombia, ¡No!, me refiero a verdaderas giras mundiales donde aquí y en Nueva Zelanda llenan un estadio de fútbol, no con pedos un chingado Auditorio Nacional.}

En México y Sudamérica ésta fórmula, como todo lo bueno, llega tarde y se queda hasta que uno se harte: Así como la Botellita de Jeréz dejó de salir en novelas y venderse a Televisa, que tanto criticaba y le tiraba mierda (como ahora le hace Molotov), ahora el hambre, que está tan cabrona, abraza a los Caifanes para la edición del Vive Latino 2011, la misma hambre que se convirtiera en gula y que Fobia, Mecano, Hombres G, Heroes del Silencio, Los Tres, Ritmo Peligroso, Los Fabulosos Cadillacs y Soda Stereo corrieran a abrazarla, aunque hay otras reuniones bien pedorras como Menudo, OV7, Timbiriche, Magneto, Pandora y UFF que no más dan más pena ajena y que, seguramente, habrá unas cuantas niñas pendejas que esperen el regreso de Jeans y RBD.

Recuerdo que cuando Mtv valía la pena verlo más de 5 minutos, pasaron, ente las múltiples “Noticias Mtv” que anunciaban la separación de Caifanes, un documental -que grabara en VHS- llamado “Nunca digas que no: Tres décadas de rock Mexicano” donde me acuerdo perfectamente que pasaban un pedazo de una entrevista que le hacían a Saúl Hernández y Alejandro Marcovich donde diplomáticamente se “mandaban a la verga”; ¿Ahora resulta que ya se perdonan por un buen fajo de billetes?.

El furor momentáneo que provoca esta falsa reunión, apoyado por la estación que prácticamente es creadora del evento: Reactor 105.7, hará correr las lágrimas de los fanáticos cuando escuchen “Mátenme porque me muero”, “No dejes que” y la que hará que se caguen: “La célula que explota”, se desgarrarán la ropa por una banda medianamente buena que les estará viendo la cara y que tocarán más a huevo para ver qué tanto pegan para decidirse si ahora se hacen pendejas a varias ciudades de México en una gira, pero muchos dirán: “Vale la pena verlos reunidos porque me recuerdan cuando era chavo…” (#nomamen).

¿Les cae de madres que nos creemos que el Vive Latino es un buen festival y que realmente pega si no ponen de cabezas de cártel a Los Fabulosos Cadillacs, Café Tacvba o alguien extranjero, que por cierto no tenga nada que ver con lo latino como Chemical Brothers?, digo, haciendo una excepción, traer a Janes Addiction es para ponerse de pie y al menos Sepultura, son latinos; ¿pero se acuerdan cuando cerró Save Ferris? (repito: #nomamen).

Porque hablando en serio ¿tu le crees a la reunión de Caifanes?, Yo tampoco.

martes, 22 de marzo de 2011

“Cultura si hay, lo que falta son lectores”


El pasado domingo 6 de marzo culminaron las actividades culturales referentes a la XXXII Feria Internacional del Libro en las instalaciones del Palacio de Minería en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en resumen pasa lo de todos los años: Nada o muy poco.

En esta ocasión, describiré mi singular visita a la presentación de un libro que me llamó la atención: “Lienzo en piedra, pintura rupestre en la península de Baja California” del fotógrafo Enrique Hambleton Von Borstel, celebrado el día jueves 24 de febrero.

Este libro es un excelente documento fotográfico a todo color casi dos mil impresiones (de muchas más existentes) de las representaciones rupestres dentro de las Sierras de San Borja, de San Juan, de San Francisco y de Guadalupe, en Baja California Sur y da la oportunidad de conocer dentro de sus páginas, las mejores fotografías desde la mirada del fotógrafo sobre testimonios plasmados en piedra con más de 9200 años de antigüedad con el objetivo de promover la conservación. Algo curioso fue la logística de dicha presentación: La o las personas encargadas del equipo audiovisual (en este caso un proyector y una lap top) que servirían para pasar algunas imágenes (mapas, caminos, pinturas rupestres, experiencias durante el viaje, travesías, entre otros que vi más adelante) durante la presentación, sufría de un grave problema: De usuarios incapaces o incompetentes de manipular tecnología básica.

Al llegar con tiempo de sobra a la presentación, me pareció primeramente, que el aula a la que fue asignada la presentación de dicho libro era muy pequeña (Salón Rafael Ximeno y Planes) ya que tenía el dato que el Instituto Sudcaliforniano de Cultura apoyaba este acto por lo que en algún momento llegué a pensar hasta en cámaras de televisión, o prensa especializada en materia cultural, o reporteros gráficos, o incluso artistas gráficos o diseñadores que les pudiera interesar no sólo el trabajo como libro (el cual goza de muy buena calidad), sino el contenido del mismo, pero nada de eso y al parecer, estas presentaciones suelen estar muy vacías a menos claro, que todo mundo se pelee por una firma de los autores que están de moda o en boga en las noticias como ocurrió con la periodista Cármen Aristegui al presentar su libro o como ocurre siempre con Francisco Martín Moreno.

Pero regresando a la presentación a la cual asistí, lo siguiente que noté fue que el público, el auditorio, los presentes, podíamos ser contados con los dedos de la mano y, aún con unos minutos de tolerancia, se comenzó la presentación ya que tienen el tiempo encima y al pasar la hora, tienen que desalojar el aula para permitir la siguiente presentación, conferencia, firma de libros, exposición de cortometrajes, o lo que sea que le toque, igual haya gente o no (#fail).

No tarde casi nada en observar que una señorita traía un iphone 4 para grabar la presentación, pero lo chistoso era que ella, no tardó nada en darse cuenta que yo me entretenía a mi antojo con mi iphone 3GS, por lo que no dudó (y por ende en delatarse) de que lo suyo no es la tecnología (¡pero para nada!) y amablemente pedirme una rápida explicación de cómo tomar fotografías y video con el aparato (por cierto, pedírmelo como tres veces y cada vez más despacio), demostrándome que no sólo no lo sabía utilizar, sino que se lo habían asignado de rápido alguno de los tres presentadores del libro para tener alguna foto o video del evento, una vez explicado el cómo con el dichoso aparato, me entretuve en comprobar cada vez si había aprendido algo de lo que le dije.

Pasaron un par de minutos y la señorita volvió a acercarse una cuarta vez para pedirme que le manipulara la computadora portátil y el proyector donde se pasarían la diapositiva que el autor tenía preparada, yo amablemente le respondí que lo único que tiene que hacer es evitar que se caliente el foco del proyector y darle en “iniciar como presentación” al archivo, una vez abierto el programa de powerpoint, por lo que sólo recibí una mirada como si le hablara en japonés o ruso y me pidió que si lo podía hacer yo y pensé: “¡A toda madre, a ver si de menos me regalan un ejemplar del libro que por cierto no es nada barato o de menos me lo firma el autor después de que me trae de su pendejo!”; finalmente en menos de 30 minutos se habló detalladamente del libro, “bla, bla, bla” y listo, a desalojar lo más pronto posible el aula para la siguiente presentación; ya hasta me dio pena decirle a la señorita cómo le habían quedado las fotos.

En menos de una hora comprobé la constante de lo que sufren este tipo de eventos culturales: 

1.- Falta de una buena logística que evite estos contratiempos con los equipos audiovisuales como fallas eléctricas o mecánicas.

2.- Que quienes manipulen estos equipos, tengan un poco de conocimiento de lo que hacen (o de menos: un poquito de madre).

3.- Que se inviten a expertos o reporteros en la materia para presentaciones de excelentes trabajos, universidades, estudiantes, público en general y no seamos sólo quince personas de las cuales éramos: tres presentadores del libro (el autor, una autoridad de la editorial y una autoridad del INAH); el editor del libro y su esposa; dos amigos del autor; la señorita asistente del autor que sufre de problemas de tecnología; dos jóvenes que trabajan en la feria de libro encargados del aula y cinco interesados en el libro, de los cuales uno fui yo; digo, una cosa es que se promocione la feria del libro y otra es que se promocionen los buenos eventos dentro de la misma.

4.- Que aunque se venden todo tipo de libros y productos para todas las edades, se aconseje no traer personas mayores o carriolas con niños (que ya pueden caminar, por cierto) para evitar que aglomeren los muy limitados espacios de la feria; ya que les da por sentarse en las escaleras, obstruir salidas de emergencia, correr y gritar, tirar y golpear libros y stands con sus carriolas, entre otras molestias (castrosas) más propias de una guardería o un área para niños.

5.- Darle mayor importancia e interés a eventos y presentaciones de verdadera calidad y contenido dentro de la misma feria del libro que pendejadas como la presentación del libro de Yordi Rosado donde hasta cámaras de televisión se pelean por entrar; porque cultura de calidad si hay, pero se pierde en el inmenso mar de mierda que le encanta a la gente.

martes, 15 de marzo de 2011

Comportamiento Inhumano

Cuando una persona pierde su libertad, en las que se encuentran todas las alternativas posibles de elección, es cobijado por el sentimiento de la necesidad, el cual lo hace actuar por mandatos ajenos aún contra sus ideales y/o a costillas de transgredir el derecho de terceros. Esto se convierte en un círculo vicioso en la que las acciones que se realizan dejan de ser por convicción o gusto y se ejecutan bajo el mandato de la obligación.

Quien vive o trabaja bajo estas circunstancias, considera su situación como interminable, irremediable o injusta y por desgracia, quien o quienes lo obligan contaminan continuamente engañando y contaminando la mente de las personas al grado de anular toda posibilidad de razonamiento personal, holgura en cuanto a elecciones y creando situaciones donde imposibiliten el desarrollo pleno y personal.

Dentro de este enfermizo estilo de vida también son convencidos de que sus actividades a realizar son necesarias o hasta indispensables y por lo tanto importantes y socialmente valiosas y generalmente aceptadas siempre que estén en la misma sintonía con los intereses económicos de quien los domestica.

Por desgracia, la mayoría de las veces, la elección que se toma llega a ser la mejor económicamente, pero no la correcta moralmente y mucho menos humanamente ya que el fin económico tiene preferencia sobre lo moral o humano. El o los problemas son meramente mentales y aquí me permito citar un párrafo tomado del filme documental “The 11th. Hour” (EEUU, 2007) del autor Thom Hartmann:

“El problema no es un problema de tecnología; el problema no es un problema de demasiado dióxido de carbono; el problema no es un problema de calentamiento global; el problema no es un problema de desechos. Todas estas cosas son síntomas del problema. El problema es la forma en que pensamos; el problema es fundamentalmente un problema cultural. Es a nivel de nuestra cultura que esta enfermedad está presente”.

Este problema al que se refiere el autor en el documental consiste sobre el calentamiento global, pero como la cultura conlleva toda actividad humana, el amplísimo abanico cultural permite aterrizar ejemplos tras ejemplos, por lo que el tema al que quiero tratar es específicamente el de la depredación del entorno natural y de la forma de pensar de quienes lo convierten en una cruenta realidad: El del maltrato animal, el de la deforestación y de la contaminación. Cuando a las clases bajas o miserables, se les inculca una política o un pensamiento de odio y culpa por los diferentes medios y por los diferentes fines que sean, el resultado siempre será deplorable y desolador.

Es deplorable porque son ellos quienes tendrán que el “trabajo sucio”, el trabajo que nadie quiere hacer, el que el siguiente eslabón de la cadena económico-social incluso se da el lujo de rechazar, el trabajo que les es convencido por los oferentes como su única opción para sobrevivir y a la que también son convencidos hasta de ser afortunados en hacerlo. Por lo tanto, no tienen ningún problema y no sienten ninguna culpa de despellejar o apalear animales que terminarán en abrigos o calzado, talar hectáreas de reservas naturales, tirar desperdicios industriales, tóxicos o radioactivos al agua, destruir y contaminar humedales, explotar la tierra por minerales o metales preciados.

Es desolador porque ese mismo sistema, ya sea político, militar, religioso, social, laboral o económico o hasta familiar, de amistad o pareja en el que viven, obliga al impedimento de un verdadero desarrollo personal, familiar y comunitario, y que es alimentado bajo el constante bombardeo de violentos ataques emocionales y psicológicos para mediante la imposición, lograr lo que se quiere y que con el paso del tiempo se convierta en tradición y por consecuencia pase a formar parte de la cultura regional, local o hasta mundial y excusados en frases como: “Así era cuando llegue”, “nuestros ancestros lo hacían desde tiempos inmemorables”, “no tengo de otra”, “tú harías lo mismo en mi lugar”, “no tengo elección”, “tú no sabes porque no tienes hijos”, “¿qué quieres que haga si me dicen qué hacer?”, etc. Entonces, nunca entenderán, ni mucho menos comprenderán, porque nunca fueron informados, que sus acciones sobre los animales extinguen para siempre razas, que los experimentos con organismos que no son humanos no tendrán efectos positivos en los humanos, que se desequilibran los ecosistemas, que les puede ocasionar enfermedades incurables como ciertos cánceres al humano mismo y a sus descendientes, que provocarán que extensiones de tierra se erosionen y se conviertan en desiertos, que contaminarán el agua, pero sobre todo, que el costo de la reparación o en el mejor de los casos, de la conservación o restauración pueda resultar imposible.

El ejemplo de la cultura inhumana tiene centenares de demostraciones a la vista de todos; quien mata su entorno o hábitat, con el único fin del entretenimiento, por fines industriales como el de los alimentos y el peletero o en la peor de las formas: La innecesaria, va perdiendo esa sensibilidad que lo hace humano al grado de no sentir absolutamente nada al degradar hasta su propia dignidad y menos al deforestar, herir o matar por dinero, ese dinero que le dará la posibilidad de adquirir primero lo que no necesita y si le queda algo, lo que necesita.

También veamos lo que pasa con las siguientes clases sociales, la clase media es víctima de la creación de falsas necesidades realmente irrelevantes y de sus prontas satisfacciones las cuales sólo sirven para mantener a la clase alta cada vez más alta, inalcanzable y cada vez con mayor poder sobre las demás. En esta clase social media, en la que me puedo considerar dentro del rango, basta en un 95 % o más de los casos, analizar mediante el sentido común, humano y moral, la solución a los conflictos y en el que creo se puede solucionar lo que sea. Por ejemplo: ¿Es realmente necesario gastar en pieles cuando existen imitaciones sintéticas hasta de mucha mayor duración y utilidad?, ¿es realmente necesaria la obtención de la presentación más costosa de un producto o servicio como un auto, un viaje, una botella de licor, una casa, un reloj, un vestido, unos zapatos, una cena, una entrada a algún evento, un regalo, un electrodoméstico, o cualquier cosa que se pueda imaginar y que pueda desequilibrar una situación económica que comience con lo familiar?

A lo que primeramente me respondo es: La austeridad no significa pobreza (ni el lujo, riqueza). Entonces, ¿qué necesidad de despellejar inhumanamente animales y de vestir sus pieles y más cuando son ejemplares en peligro de extinción y cuya compra promueve que se continúen estas atrocidades?; ¿qué necesidad de obtener dinero fácil a costa de gallos de pelea o perros, que de plano como boxeadores son tan malos como para subirse ellos al ring o es muy difícil tomar valor sin alcohol?; ¿es necesario apalear focas, cazar tiburones, ballenas o delfines por dinero, qué no hay otra forma de conseguirlo?; ¿qué necesidad de ver una corrida de toros existiendo tantos espectáculos deportivos, artísticos y culturales?; ¿qué necesidad de alimentarnos de carne adquirida clandestinamente y originaria de animales en riesgo de extinción?; ¿qué necesidad de obtener lo que no se necesita, de sobrepasar los límites del respeto ajeno?; todos tenemos la elección de hacer o no hacer algo, de permitir o detener algo, lo que sea, pero son los miedos personales o la supuesta obligación (la cual nunca es, ni será absoluta) lo que nos hacen tomar malas decisiones y mantenernos en la constante ignorancia sobre el conocimiento de nuestras alternativas, de la consecuencia de nuestros actos y del derecho de los demás (¿Acaso es mala la ya existente alternativa a las corridas de toros donde el animal no sufre de tortura ni muerte?. El problema no es el evento cultural o tradicional de las corridas de toros, si no el hecho de consumar la transgresión del derecho del toro mediante tortura, sufrimiento y la muerte innecesaria).

Cuando se parta de la idea de que el lugar que habitamos y de los seres con quienes lo compartimos NO SON DE NUESTRA PROPIEDAD y que tienen derechos que deben ser respetados por igual, tomaremos la mejor de las opciones posibles (además de la más fácil y continuar viviéndola como un estilo de vida y de forma de pensar) y veremos que lo que se extingue serán las tiendas de lujo, las plazas de toros, las tiendas de abrigos de piel, los mataderos, las tiendas de mascotas, las perreras, los zoológicos, los palenques, los circos que abusan de animales, los videos de enfermos mentales que se divierten torturando y matando animales o hasta personas e incluso los parques de conservación y las campañas de salvamento de la extinción a animales y plantas ya que no sufrirán de tal amenaza, porque empezaremos a enseñar y a practicar el RESPETO en todo el sentido de la palabra.

“El hombre, por el simple hecho de ser el único que razona, está obligado a ser el guardián de la vida en todas sus formas, mas no el único que la extermina”.

Recuerden que el cáncer mental de la ignorancia de nuestros actos arrastra por igual personalidades con el mayor grado académico, militar, de administración pública, a figuras públicas, líderes de opinión, líderes religiosos, prodigios, y que aunque no lo queramos reconocer, la más de las veces son amigos, familiares o hasta la pareja. Urge hacer entenderle a las personas que todos los seres existentes de la flora y fauna tienen el mismo derecho desde su más microscópico tamaño, sino, en todo caso, el que no tiene remedio es entonces el humano ignorante del cual está sobrepoblado el mundo, empezando por nuestra propia casa.