En #Blogs pasados
como los titulados “El Origen de la Estupidez” y “La estrategia de la distracción en México” mencioné cómo estamos siendo constantemente bombardeados
con productos cuyos contenidos culturales de pésima calidad o que no aportan
nada a la urgente necesidad que tenemos como país para que nuestro cerebro
trague, aunque sea un poquito, algo positivo y constructivo.
Con aquella pendejada
mayúscula como por ejemplo, la mierda esa del “gangman style” o como se escriba esa idiotez, no nada más quedamos
en evidencia, otra vez y por enésima ocasión, de que la razón por la que nos
carga y nos seguirá cargando la chingada como personas y como país está siempre
latente; sino que además, tácitamente, se exhiben sobre el tipo de mierdas que
les gusta, medios por los cuales las reciben y las reacciones que tienen
después de tragarse intelectualmente esa basura.
Para que algo como
ese bailecito idiota dé risa es porque hay que ser un completo idiota, también,
una cosa es verla en una pantalla del metro o del metrobús sin tener la
intención de buscarla y otra es tener el interés de buscar el video por
internet y aportar una visita más a los millones que ya debe de tener, pero
también seamos sinceros, cualquier idiota puede decir que si no es bueno el
video, pues no tendría tantas visitas, pero ¿cuándo han visto una caca sin
moscas?, así que #BravoIdiotas ¡van muy bien!
Otro problema grave
es lo que le enseñamos a las futuras generaciones: Yo no sé qué tiene de cagadito
ver a tu hijo(a) pequeña, -quienes los tienen- bailando pendejadas del coreano
ese o peores bailes como el “perreo”:
imagínate si la pobre criatura crece viendo eso como un ejemplo a seguir, como
un modelo de crecimiento o como un fin, pues entonces supongo que no se
sorprenderán cuando esos niños, sean padres a los 13 años o todo el vecindario se
monte a la niña porque está por encima la promiscuidad que la dignidad
femenina.
Es increíble como la
mierda se la avientan en revistas, diarios, televisión, radio e internet y cómo
a la gente le encanta entretenerse con los productos cuyos trabajos conllevan
el menor contenido cultural de calidad y que les producen el menor esfuerzo
para asimilarlos.
Es como si, por
ejemplo, pusiera uno a propósito en unas hojas un jueguito de “gato”, otro de un
crucigrama y otro de un sudoku: difícilmente dejarían el del “gato” porque es
el que menos esfuerzo requiere (aunque se necesiten dos personas); para el
crucigrama pues tendrían que tener cierto nivel de cultura general, cosa que difícilmente
tendrían ya que para adquirirla se requiere gusto por aprender y gusto por la
lectura y tantita pinche noción de la cultura y para el sudoku, #putamadre pues
menos, nada más ven números y ya se les hace difícil y ya ven cómo son los
pendejos que se justifican con eso de que “a ellos los números no se les da”;
es como los huevones en los cines, prefieren ver la película pésimamente
doblada que leer los subtítulos.
La fórmula es
sencilla, si se educa con babosadas, se tendrá a un estúpido, porque todo ese
tipo de productos basura que no requieren el menor esfuerzo físico o mental
dejan un cerebrito inservible, incapaz de poder sacar jugo a sus capacidades
porque como un músculo, quedó atrofiado por no usarse, por no hacerlo trabajar,
por no esforzarlo sanamente a ser mejor y condenada a creer en santitos y ver
el fútbol; en cambio una mente sana, libre de prejuicios, leída, que razona,
que respeta, que sabe improvisar, que se adapta en el buen sentido de la
palabra, que construye, que duda y que es libre, será mejor recompensada en
cuanto a sus resultados deseados, porque toda esa conjunción de cosas buenas
darán algo mejor como resultado, en cambio, ¿imagina ahora qué clase de gustos
en programas de televisión, en gustos musicales, en libros, en entretenimiento,
en deportes, en cultura o en noticieros tiene un grupo de individuos que se
toma una foto maltratando una indefensa osezna como si fuera una gracia lo que
hacen?
Este país cada vez me
convence que está repleto de gente a la que es fácil de convencer de lo que sea
mientras lo vean en los medios, sobretodo en la televisión, porque incluso la
televisión es el medio masivo que menos esfuerzo requiere y los televidentes se
convierten en antenas repetidoras humanas de lo que ahí ven: si un día en la
televisión se muestra que cierto sujeto es malo, lo odiarán pero si al
siguiente día el mismo sujeto es exhibido como bueno, lo amarán; esta pobre
gente no piensa, no razona, no critica y siempre se les dirige hacia la
conducta que deben tomar sin que lo noten y convencidos pero sin saber porqué
de lo que hacen.
Recuerden el punto de
las “Estrategias de la distracción” donde por lo visto, parece que está de moda
ser estúpido, porque una de las necesidades humanas es la aceptación social y
como la estupidez funciona mejor si es colectiva pues se aceptan entre muchos gustosamente
en grupos sociales, por eso el que lee ya es diferente y es discriminado,
porque les lleva ventaja porque piensa, porque duda, porque se pregunta al
menos dos veces las cosas y no tiene fé ciega, por eso, bienvenida siempre la
estupidez a México, porque no duele y ni cuesta trabajo y puede educar a los
niños mientras la mamá ve novelas y el papá el fútbol.