¿Te has puesto a pensar que las palabras Caparazón y Corazón se parecen?
¿Porque empiezan con la misma
letra, porque terminan con las mismas cinco y esas cinco solas forman una que
no puede explicar lo que es el sentimiento?
¿El corazón tiene forma de
tortuga, y las tortugas esconden su cabeza para estar más cerca del corazón? Yo
creo que sí.
Por eso me imagino tu corazón palpitando
como a una tortuga nadando y a las tortugas resguardándose en su caparazón para
sentir más calor de su sangre recorriendo su cuerpo y sus venas como una tierna
red que las abraza internamente y les susurra: Todo estará bien.
¿Corazón vendrá de coraza, de
protección?, ¿y coraza vendrá de caparazón? Entonces ¿qué protege mi corazón,
tu corazón, será que la protección también es de adentro hacia afuera?
El corazón protege el sentimiento,
digan lo que quieran, pero la sangre que entra por las venas para ser limpiada
lleva sentimientos de tristeza y soledad y la sangre que sale por las arterias
lleva risa y felicidad. Ver tus ojos acelera descontroladamente en mi ese proceso que aumenta mi felicidad, y si te hago sonreír, y si logro poder hacerte reír, y si
consigo el mayor logro de alegrarte, aunque sea por un instante, corro el
riesgo de morir feliz. Y haré lo que sea para morir así.
Y cuando estés triste, cuando
creas que no se puede o que no hay nada por qué luchar, voy a regalarte toda mi
sangre hasta que absorbas mi felicidad. Porque gracias a ti la tengo y para que
sientas todo eso tan increíble que detonas en mi ser cuando te tengo cerca.
Así podré estar al fin recorriéndote
desde el corazón, bombeado de buenos sentimientos y resguardado en tu caparazón.