martes, 31 de mayo de 2011

"La vida sin Black Sabbath"

Muchas veces imaginamos hipotéticamente qué sería de la vida de uno si no existiera tal o cuál cosa, o si una situación, que nos cambió en la vida, no hubiera ocurrido, el día de hoy hablaré de la importancia de un grupo inglés que fue y hasta hoy en día sigue siendo el pilar más importante de la música rock (junto con Deep Purple y Led Zepellin) pero que inspiraran su variante más genuina, vigente y agresiva: El Metal.

Siempre  es bueno conocer y empaparse de lo que uno escucha (y no me refiero ni al grado ñoñesco de saber hasta de qué son alérgicos, ni a sus vidas personal, que si la tiene del tamaño de una boa, que madrea camarógrafos, que si se tira a las modelos o actrices del momento y esas pendejadas para viejas idiotitas), tampoco debe de importar si es nacional o no, pero me refiero el saber al menos de dónde viene, cómo llegó, porque está donde está, qué dicen sus letras, por qué gusta o porqué lo odian tanto, que piensan de ellos mismos, si tienen los pies en la tierra o son fanfarrones aprovechando el furor de la moda o de los publicistas que los pusieron ahí, si son auténticos o son copias refrescadas, incluso, sin ser uno músico, reconocer que sus riffs, sus intros, sus precoros, coros, solos, ensambles, su música pues, es única, buena, original y tienen cierto estilo e identidad propia.

En esta ocasión hablaré del punto cero de la música metal, de donde partió todo un estilo de vida (pero no el rock que en 1970 llevaba décadas), sino el metal puro, de guitarras distorsionadas que llegara en plena época de hippie de amor, paz y flores durante el clímax de la guerra entre Estados Unidos con Vietnam: Del metal de Black Sabbath.

Black Sabbath no es sólo Ozzy Osbourne haciendo el ridículo bajo los efectos de las drogas medicadas en su propio reality show, o los pleitos entre él con Ronnie James Dio (segundo vocalista y q.e.p.d.) o entre los propios miembros originales de la banda, es más, Black Sabbath no es Ozzy solo, o Tony Iommi solo (guitarrista y único miembro que ha estado desde el comienzo y prácticamente dueño absoluto por derecho), tampoco es nada más la canción de Paranoid o Iron Man en una fiesta pedorra que seguramente frecuentas y que tarareas sin saber la letra, ni mucho menos la mierda que te puedan pasar en Mtv o en los 40 principales; Black Sabbath es la razón de ser y la inspiración de muchos grupos a lo largo de más de 40 años; Black Sabbath son los Beatles del metal; la mayor y mejor banda que más artistas ha influenciado y que más bandas le han “covereado” sus temas.

Para poner un ejemplo, y gracias a gran parte por la influencia de Sabbath, vinieron desde mediados de los setentas bandas como: AC/DC, Agent Steel, Andrew W.K., Anthrax, Apocalyptica, Aurora Borealis, Biohazard, Black Label Society, Brutal Truth, Cannibal Corpse, Carcass, Cathedral, Cavalera Conspiracy, Cellophane, Cephalic Carnage, Corrosion Of Conformity, Danzig, Down, Dismember, Drain (STH), Faith No More, Godflesh, Godsmack, Guns N´ Roses, (Hed) P.E., Hellyeah, Helloween, Helmet, Iced Earth, Iron Maiden, Machine Head, Maligno (por cierto, regiomontanos que hacen un cover bien chingón en vivo de “Supernaut”), Megadeth, Metallica, Ministry, Misfits, Monster Magnet, Mötley Crüe, Mötorhead, Neurosis, NOFX, October 31, Pantera, Picthshifter, Powergod, Primus, Rata Blanca, Rob Zombie, Sepultura, Slayer, Soulfly, Soundgarden, Static-X, Steel Prophet, System Of A Down, Type O Negative, Tyrant, Ugly Kid Joe, Vile, White Zombie, entre docenas y docenas más de agrupaciones de mayor o menor fama, incluso proyectos especiales o alternos solo para homenajear a Sabbath como: Bullring Brummies, Hand Of Doom u 1,000 Homo D.J.´s y grupos con estilos propios, ajenos completamente al estilo heavy metal, que dedicaron temas o discos completos hacia Sabbath como: Cuartetos de Cuerdas (o String Quartet Tributes), Iron Horse (campirano), Kelly Osbourne (hija de Ozzy y con un estilo Pop bien gachito y gastado), Jazz Quartet, The Lounge Brigade, Opium Jukebox (de estilo sur-asiático o estilo breakbeat, algo así como estilo Indio, bastante buenos), Rondellus (música clásica o medieval), Studio 99 o hasta The Cardigans (por cierto, su versión de “Iron Man” es excelente).

En menos de diez años y con sólo ocho discos (del 1970 al 1978), han logrado lo que nadie ha podido lograr: Estar en la permanencia de grupos viejos y nuevos, influenciar los estilos que nacieron del metal como el heavy, el thrash, el doom, el death, el sludge, el stoner, el grindcore, el industrial, el power, el glam y hasta parte del grunge, electrónica y el hip-hop y por supuesto, lograr en 1998 la reunión más genuina y más esperada, superando de calle a las de KISS, Iron Maiden, Sex Pistols o Mötley Crüe, además de que prácticamente están vigentes en todo el mundo (no como tus pinches Caifanes, que no es por ser malinchista, pero no creo que pasen de Guatemala).

En resumen, Black Sabbath, con más de 35 años de metal, 18 discos de estudio, 5 en vivo y lo más importante: Originalidad, son la semilla de lo que surgió y sigue vigente en grupos, estilos y festivales a lo largo de cuatro décadas y eso se resume a que de todas las bandas que influenciaron y que aún están por influenciar, dan como resultado cientos de discos con diferentes estilos dentro de la gama del género del hard rock y del metal como para que preguntes quiénes son; entonces, si no existiera Black Sabbath, no existiría el heavy metal, así de pinche fácil, porque aún con Deep Purple o Led Zepellin, sin Sabbath el metal se la pelaría, ahora imagínate la vida sin el metal, ¿qué culera sería no?.

martes, 24 de mayo de 2011

"Maldito “fútbol” y sus Kimosabis"

Seguramente, entre las frases coloquiales ha escuchado o dicho por ahí, resalta la palabra “Kimosabi” (o Keemosahbee) que para no hacerte el cuento largo resulta que este personaje salía en el Llanero Solitario y era un indio o un aborigen que se hacía llamar Toro, y éste nativo, le decía al Llanero “Kimosabi”, el cual significa “amigo”, y como aquí en México es bien cómodo y fácil, por ejemplo, llamar “Arturito” en lugar de esforzarse tantito y deletrear en inglés las 4 letritas de R2-D2 para el personaje de Star Wars, pues igual de fácil es bautizar a cualquier hijo de vecino como Kimosabi, sobretodo si se “anexa”, se “pega” o se “cuelga” de un logro, una buena acción o del orgullo ajeno y lo peor, lo hace propio.

El pasado domingo, y sigo sin entender la razón, en el monumento al Ángel de la Independencia (y como igual pasa cuando juega la Selección Mexicana, se gana una medalla olímpica o hasta una presidencia); el recinto se llenó de Kimosabis (que seguro entre semana, estos sujetos mientan madres a diestra y siniestra cuando hay manifestaciones que los atrasan, pero el domingo ni dijeron nada y se hacieron bien pendejos si bloquearon la avenida Reforma).

Por Kimosabis me refiero a todos esos aficionados (o más bien fanáticos) que felizmente, entre sus “Goyas” y porras universitarias, decían: “¡Somos Campeones!”; O.K., si son campeones los Pumas de la UNAM pero, un momento…; ¿por qué “somos”?, ¿si ellos no juegan, no meten los goles y seguramente son pésimos jugando?, entonces aquí viene el: ¿somos Kimosabi?; ¿por qué se cuelgan del logro de los jugadores y cuerpo técnico que ellos si son quienes se llevaron la chinga de la temporada y la liguilla? (si es que realmente en el fútbol mexicano…, no, perdón…: en el football soccer mexicano… existe la chinga deportiva en equipos de primera división); entonces Kimosabis: ¡Si iban o no a CU, si veían el juego o no, si apoyaban o no, si son porra de Pumas o no, si estudiaron en la UNAM o no (o siquiera acabaron la secundaria), si iban de pinches nacos al Ángel de la Independencia, es más: si nacían o no, los Pumas iban a ser campeones SIN USTEDES (o lo que es lo mismo pero no lo quieren aceptar: Ustedes valen verga).

Y porque antes que nada, hay que reconocer que el soccer mexicano va perdiendo y perdiendo y perdiendo y perdiendo (y así…) nivel en todos los sentidos, entonces en el país de los ciegos, debe haber un tuerto rey o un equipo mediocremente que sobresalga de todos los demás equipos diablos; aunque todos (los dieciocho equipos) estén repletos de: Jugadores niñitas (de esos que se tiran de cualquier cosa buscando que les regalen un penal porque sus capacidades deportivas son tan limitadas que no lo puede hacer por aptitudes propias; que pesan como 50 kilitos (y se supone que es soccer masculino); todos flaquitos o ñanguitos; chaparros; bastante incómodos a la vista o al oído; huevones; que no pueden ni leer en público una cuartilla; que al parecer para ellos es un orgullo ser estúpido o que se burlen de ellos por decir “pecsi”; que con trabajos hablan medianamente bien el español; putañeros u homosexuales; que se mamacean como si fueran atletas de alto rendimiento (obvio hay excepciones); que de lejos no se distinguen si son hombres o mujeres; y demás clases de peculiares características; ahora a eso súmale que se dan hasta por debajo de las piedras y que sus fanáticos son el 75 % idénticos a ellos(as): altaneros, velentonados; borrachos; drogadictos; “come-cuando-hay”; clásicos bravucones en bola o de los que avientan la piedra y esconden la mano; según ellos muy valientes pero con el rostro tapado; haciendo señas obscenas a las familias, las porras contrarias, la policía, o los medios, si es que antes no les lanzan piedras, petardos, cohetes, bombas molotov, por decir lo menos.

No importa quién gane la final, Pumas, Morelia, Chivas, América, Cruz Azul… el que sea, todos están en un nivel pésimo en rendimiento deportivo, y no sólo por el hecho que como país sigan baje y baje y baje lugares en la FIFA; pero es que por favor, ¡sólo véanlos jugar!, ¿o acaso los dos encuentros de la final y las semifinales estuvieron memorables deportivamente?; ¡Claro que no!, es como ver un juego de baseball sin cerveza, o un desfile escolar donde te tienes que tragarte las horas en el sol, sólo para ver a tu hijo vestido de abejorro y todavía tienen comunicadores como José Ramón Fernandez o Javier Alarcón que jamás jugaron o practicaron siquiera algún deporte y que no saben ni madre de deportes más que de soccer y hablan y hablan y repiten y repiten en televisión, radio, internet, prensa, etc., de todo los chismes de las putas que entraron al hotel o del castigo que se merecen, menos de análisis real del juego y de las técnicas de los jugadores (porque aparte les encanta ser juez y parte).

Entonces ¿qué chupan al campeón y al fútbol: es lo mejor de México?, R= La verdad quién sabe, luego en amistosos con los de la segunda división salen perdiendo; ¿son los mejores clubes del mundo? R= No, para nada; ¿del continente al menos?, R = Tampoco, no me chinguen; ¿de menos son ejemplos como deportistas?; R = Jamás; ¿Cómo figuras públicas?, R = ni de chiste (así los exalten y exalten en comerciales pendejísimos de comida o bancos); entonces ¿por qué aplaudir y chupar a pobres diablos que no me representan, que ni tienen identidad por el equipo y sus colores (solo están por el billete y un día están en un equipo y al siguiente torneo están en el archirrival) y que no respetan al equipo que visten?, pero eso sí: Venden cagada con la etiqueta de Chivas, América o Pumas y se vende como la hora feliz del putero.

Lo más importante para ellos (televisoras, prensa, comunicadores, jugadores, clubes, empresas patrocinadoras) no es que ganen algo, sino que tú sigas compre y compre pendejadas con el logotipo de tu equipo pedorro favorito: desde parches para las rodillas de pumas y cruz azul hasta un palco en el estadio y playeritas cada seis meses.

Entonces mis queridos campeones, subcampeones y demás, por más triste que sea nuestra realidad hay que reconocerla y sobre todo: ¡no se anden chupando, que de los dieciocho equipos del fútbol mexicano, los dieciocho equipos están por la verga, con todo y su cuerpo técnico, directivos, porras y kimosabis!.

martes, 17 de mayo de 2011

"Hay mira nada más… ¡Qué pinche casualidad que se hagan pendejos!"

Para nada uno es experto en temas de política, ni en la de México ni mucho menos en la exterior, el asunto aquí es que a veces uno solo ve como se hacen pendejos y cómo te quieren hacer pendejo con cortinas de humo o bombardeos de mierda…

Me vienen a la cabeza tantas preguntas, derivadas de tantas mamadas con eso de los temas internacionales en boga que ya no sé si nuestra particular televisión como el medio dominante de estupidización podría tener tantita madre y maquillar o disfrazar un poquito más la mierda que pasa o si de plano, quien maneja a los títeres ya se les están acabando las ideas y ya mejor que chingue a su madre y domine el descaro.

Primero, ¿no es bastante rarísimo que a casi 10 años del atentado terrorista del 11 de septiembre y con la presunción del asesinato de Osama Bin Laden no se le pueda mostrar al “dolido pueblo de la libertad” el anhelado regalito de una imagen o un video oficial del cadáver y que salgan con la mamada de que, “respetando” la costumbre del pueblo de donde provenía el terrorista más buscado del mundo, tiraran su cuerpo al mar?, ¿o sea, fue la última voluntad de Osama mientras lo bombardeaban o rafagearan de que tiraran románticamente su cadáver al mar?, ¡no me chinguen!, ¿pues qué clase de multimillonarios les escriben los guiones a los líderes políticos, monos encadenados?. Entonces es entendible de que por más que esperaran una buena reacción de la bolsa americana pues no le fuera tan bien, entonces se aclara el punto al siguiente paso: Asegurar como sea la reelección de Barack Obama (con todo y su acta de nacimiento dudosa que no convenció a muchos) pero sobre todo chingarse la lana, ¿de dónde?; pues del FMI: Si salvaron a Grecia y tienen pensado inyectarle más dinero y también salvar a Portugal, ¿pues ya qué chingados les cuesta y les importe ponerle en la madre a Strauss-Kahn como líder del FMI y pretendiente del mando francés?

Me refiero a que esto tiene una razón de ser: ¿Alguien tiene que pagar la deuda interna de los Estados Unidos y ni modo que la paguen los Estados Unidos? Y luego con el problemita del río Mississippi que les está partiendo la madre (que por cierto los indocumentados son los que van a limpiar), pues necesitarán chingarse la feria “políticamente”, ¿o a poco no es casualidad que el segundo al mando por el FMI es un gabacho?, entonces ¿por qué si al tal Strauss-Kahn le habían cachado sus moviditas con hartas viejas por todo el mundo por tanto tiempo, hasta ahora salen a la luz y exactamente en su visita a Nueva York?, ¿de plano la liquidez para la deuda interna de los EEUU si no llega al fin de año?, ¿a qué pinche casualidad no?

Cagado también es el hecho de que cuando a principios del año cuando a Cármen Aristegui la corrieron de MVS por difundir “rumores” del alcoholismo de Felipe Calderón como noticia y todos los “televisos” le tiraron mierda en su “tercer grado” argumentando falta de ética profesional, ahora los mismos “títeres” se hagan pero bien pendejos y también pasen los “rumores” como noticia de las hartas viejas que ahora salen a la luz a acusar de acosos y ataques sexuales por parte de Strauss-Kahn y que para acabarla de chingar, el señor es “socialista” o “rojillo” y por ende mal visto en los EEUU.

No entiendo para qué tanto teatrito de los EEUU, si se tienen –o quieren- chingar la feria de algún lado, ¿por qué no se la chingan y ya?; total, ¿quién chingados va a hacer algo para impedirlo: México, la ONU, el Banco Mundial y el FMI que tanto mangonean, la Unión Europea o cualquier otra pendejada organizada que no soluciona nada?, ¿entonces para qué tanta mamada con lo de Osama Bin Laden y lo de Strauss-Kahn, si pueden ir a donde sea y hacer lo que se les pegue su regalada gana y ante los ojos y sobre todo el desacuerdo de todo mundo se hace su puta voluntad y nadie se las hace de a pedo por daños colaterales, niños quemados o mutilados por las guerras relámpago o por fugas de miles de toneladas de petróleo vertidas al mar?; es como las marchas aquí en México ¿de qué sirve que marchen, se organicen, se vistan de blanco todos, canten y coreen las ya gastadas frases de “El pueblo unido, jamás será vencidos”, “Zapata vive, la lucha sigue” y  más cuanta pendejada se les ocurra: incendien autos suyos o ajenos, pinten bardas que serán limpiadas con el gasto público, hagan destrozos en negocios “inocentes”, sean iniciativa privada o sindicatos, atrasen la productividad del país parando el tráfico, tengan razón o no, tengan derecho o no, si como sea de todas, todas se la han pelado y se la seguirán pelando?

Hay que saber leer entre líneas y también observar la tele entre líneas, comprobar que coincidan las políticas de los medios con las acciones que hacen, que sean coherentes, sobretodo los comunicadores que se dan golpes de pecho por ser independientes y con el grado máximo de ética periodística pero que, por poner un por ejemplo, les ordenaron callar el asunto del tercer y cuarto avión secuestrado el 11 de septiembre del 2001 se hacían pendejos y ya no pasaban nada (o ¿ya no te acuerdas cómo se ganó el primer premio de “De la primicia a hacerle al pendejo” ese día Javier Alatorre?), o cómo siempre pasan las guerras entre los cárteles de la droga pero nunca del favorito del presidente, ese que le dicen “Chapo” Guzmán…; urge leer, observar y escuchar entre líneas, más no ver y oír pendejadas para luego repetirlas, y urge para ayer, no mames con que “después de la final del pumas – Morelia o después de la novela de la policía federal –que según el Gobierno Federal, tanto hace por nosotros a cambio de nada, ¡benditos sean estos angelitos!-“.

martes, 3 de mayo de 2011

“¿Qué le aplaudes puto?”

Hace un par de semanas, cuando tuve la oportunidad de viajar por avión con dos buenas amigas, en el momento del aterrizaje noté que mucha gente aplaudía, supongo que al piloto, el hecho de llegar a tierra sanos y salvos, a lo que me pregunte: ¿qué chingados aplauden?, y comenzamos a conversar que no solamente es en esta circunstancia, sino en otras igual de irrelevantes donde la gente acostumbra estúpidamente a aplaudir.

Me parece bastante estúpido que le aplaudan al piloto por el simple hecho de aterrizar, ¿pues qué se vienen cagando de miedo, rezando y horrorizados o con el culo en la mano como para agradecer con aplausos a que se termine el viaje?; ¡chingadamadre es su trabajo llevarnos y ponernos en tierra sanos y salvos!, ¡no chinguen, el wey ese del piloto no cobra nada barato como para que le aplaudan como a un payasito por hacer su trabajo!, ¿o a alguien le gustaría que le aplaudieran en su trabajo solo por hacerlo?

Otros ejemplos que nos acordamos son cuando en los restaurantes, aplauden al llegar los platos a la mesa; ¿eso qué chingados?, ¡ni modo que no les traigan nada pendejos!; o cuando el comensal aprueba el trabajo del chef con aplausos al probar los alimentos, o sea, ¿de qué se trata?, ¿de aplaudir cualquier pendejada?, entonces voy a aplaudir cada vez que alguien salga del baño solo porque terminó de cagar y todo salió bien.

En el cine, lo mismo; recuerdo que en mayo de 2004, cuando se estrenaba la parte final de Star Wars, con el Episodio III: La venganza de los Sith; en la película hay una secuencia donde ordenan asesinar (mediante la famosa órden 66) a todos los Jedis (o a los buenos de la película); en dichas escenas matan y les ponen la madriza de sus vidas a todos estos Jedis y al final pasan el intento de asesinato del maestro Yoda –que es el chingón de todos ellos-, pero como este chaparro era bien fregón, pues se da cuenta y les da la vuelta; obviamente está película, cronológicamente es anterior a la primer trilogía, por lo que todo mundo (repito: todo mundo) sabía de antemano que el tal Yoda sobrevivió a estos ataques, pero aún así, no faltaron los pendejetes geeks que se levantaron de sus asientos a aplaudir la faena de Yoda (¡chinguen a su madre!).

En el fútbol, lo mismo; -de por sí el fútbol es el centro de reunión de lo más culero en cuanto a personas incómodas a la vista y al oído que tenemos en el país y encima también aportan con sus “monerías” de aplausos a cada pendejada que se pasa en la cancha-: Cada que sale el balón por las líneas que delimitan la cancha aplauden (!); cada que el árbitro marca una falta a favor del equipo local aplauden (!); cada cambio de jugador aplauden (así entre o salga algún pobre diablo que no hace nada en el partido); acaba el primer tiempo o termina el juego y aplauden (así estén goleando a su equipo); entran al campo los jugadores o regresan del descanso y aplauden (así sean los últimos de la tabla general); cobran un tiro libre pésimamente y casi vuelan el balón del estadio y aplauden (¡no mamen!); se echan una porra –robada de alguna barra extranjera- y ellos mismos se aplauden (supongo que para este tipo de personas ha de ser todo un logro cantar al unísono una porra y que les salga medianamente bien) o lo peor: pasa un chica de buen ver y aplauden (¡madres!, pues ¿por dónde viven o qué?).

Lo más cagado del asunto es que este tipo de personas creen que son expertos en lo que aplauden: no falta el idiota que aplaudió en el avión y dice: ¡fue un excelente aterrizaje! -¡pendejo, como si fueras piloto y supieras de lo que hablas!-; o el que aplaudió en el restaurante al platillo más ojete que pudo escoger de la carta; o el que se hace el cagadito en el cine o peor aún; en el fútbol, donde todos los aficionados se sienten super cracks de jugadores y entrenadores y critican a los que están en la cancha o en el banquillo de que son pendejos, pero a la hora de jugar en la calle están hundidos en su mierda.

Igual o peor de pendejo es ir a un acuario o a un circo y aplaudirle a los animales (delfines, focas, leones, osos, changos, etc.) que bajo tortura y maltrato son obligados a hacer trucos y todavía los padres le dicen a sus hijitos: ¿Ya viste como los animales también son inteligentes? (¡puta madre, no mames!, ¿cómo que también pendejo?) pero en fin; es gente que se sorprende de cualquier pendejada y paga por verlo y hasta cree que su virgen de verdad si se le apareció en una tortilla, un comal o en el tronco de un árbol y su vida está tan llena de fracasos que necesita un poco cal por todas las de arena; pero una cosa es aplaudirle a un ilusionista profesional, el performance que hace la chica del table, a un verdadero golazo y otra que le aplaudan a un profesional por hacer su trabajo o a un pendejo porque piensa o respira al mismo tiempo y no se muere.