martes, 24 de mayo de 2011

"Maldito “fútbol” y sus Kimosabis"

Seguramente, entre las frases coloquiales ha escuchado o dicho por ahí, resalta la palabra “Kimosabi” (o Keemosahbee) que para no hacerte el cuento largo resulta que este personaje salía en el Llanero Solitario y era un indio o un aborigen que se hacía llamar Toro, y éste nativo, le decía al Llanero “Kimosabi”, el cual significa “amigo”, y como aquí en México es bien cómodo y fácil, por ejemplo, llamar “Arturito” en lugar de esforzarse tantito y deletrear en inglés las 4 letritas de R2-D2 para el personaje de Star Wars, pues igual de fácil es bautizar a cualquier hijo de vecino como Kimosabi, sobretodo si se “anexa”, se “pega” o se “cuelga” de un logro, una buena acción o del orgullo ajeno y lo peor, lo hace propio.

El pasado domingo, y sigo sin entender la razón, en el monumento al Ángel de la Independencia (y como igual pasa cuando juega la Selección Mexicana, se gana una medalla olímpica o hasta una presidencia); el recinto se llenó de Kimosabis (que seguro entre semana, estos sujetos mientan madres a diestra y siniestra cuando hay manifestaciones que los atrasan, pero el domingo ni dijeron nada y se hacieron bien pendejos si bloquearon la avenida Reforma).

Por Kimosabis me refiero a todos esos aficionados (o más bien fanáticos) que felizmente, entre sus “Goyas” y porras universitarias, decían: “¡Somos Campeones!”; O.K., si son campeones los Pumas de la UNAM pero, un momento…; ¿por qué “somos”?, ¿si ellos no juegan, no meten los goles y seguramente son pésimos jugando?, entonces aquí viene el: ¿somos Kimosabi?; ¿por qué se cuelgan del logro de los jugadores y cuerpo técnico que ellos si son quienes se llevaron la chinga de la temporada y la liguilla? (si es que realmente en el fútbol mexicano…, no, perdón…: en el football soccer mexicano… existe la chinga deportiva en equipos de primera división); entonces Kimosabis: ¡Si iban o no a CU, si veían el juego o no, si apoyaban o no, si son porra de Pumas o no, si estudiaron en la UNAM o no (o siquiera acabaron la secundaria), si iban de pinches nacos al Ángel de la Independencia, es más: si nacían o no, los Pumas iban a ser campeones SIN USTEDES (o lo que es lo mismo pero no lo quieren aceptar: Ustedes valen verga).

Y porque antes que nada, hay que reconocer que el soccer mexicano va perdiendo y perdiendo y perdiendo y perdiendo (y así…) nivel en todos los sentidos, entonces en el país de los ciegos, debe haber un tuerto rey o un equipo mediocremente que sobresalga de todos los demás equipos diablos; aunque todos (los dieciocho equipos) estén repletos de: Jugadores niñitas (de esos que se tiran de cualquier cosa buscando que les regalen un penal porque sus capacidades deportivas son tan limitadas que no lo puede hacer por aptitudes propias; que pesan como 50 kilitos (y se supone que es soccer masculino); todos flaquitos o ñanguitos; chaparros; bastante incómodos a la vista o al oído; huevones; que no pueden ni leer en público una cuartilla; que al parecer para ellos es un orgullo ser estúpido o que se burlen de ellos por decir “pecsi”; que con trabajos hablan medianamente bien el español; putañeros u homosexuales; que se mamacean como si fueran atletas de alto rendimiento (obvio hay excepciones); que de lejos no se distinguen si son hombres o mujeres; y demás clases de peculiares características; ahora a eso súmale que se dan hasta por debajo de las piedras y que sus fanáticos son el 75 % idénticos a ellos(as): altaneros, velentonados; borrachos; drogadictos; “come-cuando-hay”; clásicos bravucones en bola o de los que avientan la piedra y esconden la mano; según ellos muy valientes pero con el rostro tapado; haciendo señas obscenas a las familias, las porras contrarias, la policía, o los medios, si es que antes no les lanzan piedras, petardos, cohetes, bombas molotov, por decir lo menos.

No importa quién gane la final, Pumas, Morelia, Chivas, América, Cruz Azul… el que sea, todos están en un nivel pésimo en rendimiento deportivo, y no sólo por el hecho que como país sigan baje y baje y baje lugares en la FIFA; pero es que por favor, ¡sólo véanlos jugar!, ¿o acaso los dos encuentros de la final y las semifinales estuvieron memorables deportivamente?; ¡Claro que no!, es como ver un juego de baseball sin cerveza, o un desfile escolar donde te tienes que tragarte las horas en el sol, sólo para ver a tu hijo vestido de abejorro y todavía tienen comunicadores como José Ramón Fernandez o Javier Alarcón que jamás jugaron o practicaron siquiera algún deporte y que no saben ni madre de deportes más que de soccer y hablan y hablan y repiten y repiten en televisión, radio, internet, prensa, etc., de todo los chismes de las putas que entraron al hotel o del castigo que se merecen, menos de análisis real del juego y de las técnicas de los jugadores (porque aparte les encanta ser juez y parte).

Entonces ¿qué chupan al campeón y al fútbol: es lo mejor de México?, R= La verdad quién sabe, luego en amistosos con los de la segunda división salen perdiendo; ¿son los mejores clubes del mundo? R= No, para nada; ¿del continente al menos?, R = Tampoco, no me chinguen; ¿de menos son ejemplos como deportistas?; R = Jamás; ¿Cómo figuras públicas?, R = ni de chiste (así los exalten y exalten en comerciales pendejísimos de comida o bancos); entonces ¿por qué aplaudir y chupar a pobres diablos que no me representan, que ni tienen identidad por el equipo y sus colores (solo están por el billete y un día están en un equipo y al siguiente torneo están en el archirrival) y que no respetan al equipo que visten?, pero eso sí: Venden cagada con la etiqueta de Chivas, América o Pumas y se vende como la hora feliz del putero.

Lo más importante para ellos (televisoras, prensa, comunicadores, jugadores, clubes, empresas patrocinadoras) no es que ganen algo, sino que tú sigas compre y compre pendejadas con el logotipo de tu equipo pedorro favorito: desde parches para las rodillas de pumas y cruz azul hasta un palco en el estadio y playeritas cada seis meses.

Entonces mis queridos campeones, subcampeones y demás, por más triste que sea nuestra realidad hay que reconocerla y sobre todo: ¡no se anden chupando, que de los dieciocho equipos del fútbol mexicano, los dieciocho equipos están por la verga, con todo y su cuerpo técnico, directivos, porras y kimosabis!.

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