viernes, 26 de diciembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
“¿Y qué es lo que importa?”
El ritmo de vida actual en la que la
mayoría de las noticias nacionales son negativas y nos afectan directa o indirectamente y me
pone a pensar en qué es lo que a uno le importa de verdad y creo que el problema
no es tanto la falta de interés sobre las cosas, sino que las cosas a las que
uno le dedica tiempo y esfuerzo sean verdaderamente valiosas y puedan ayudar a
fomentar o completar el desarrollo individual y sean de constructivismo colectivo.
Parece ser que lo más importante
ahora es el “culto a la apariencia” a todo lo que representa sus formas
inmediatas y supuestos éxitos momentáneos: Un sueldo alto, un auto nuevo, ropa cara, viajes en al extranjero y todo
ese tipo de bienes que se pueden presumir en facebook o mediante “selfies”; el
asunto es que nadie tiene la mínima disposición ni la vocación por el
sacrificio hacia los demás si no obtiene nada a cambio por hacerlo. Ya casi se extingue el voluntariado. Es como cuando antes,
algún flojo con tal de desayunar gratis, donaba sangre para que le dieran de desayunar
y hasta dinero en el banco de sangre, sin importarle si corría o hacía correr un
riesgo por los utensilios o sangre contaminada; muy pocos nos detenemos a
rescatar un perro o un gato en una avenida; a ayudarle a cruzar a un anciano la calle, a ayudar a un vecino que necesite algo, a donar algo para quien lo necesite de verdad, a otros hasta les cuesta trabajo “compartir”
la información que alguien necesita que se difunda desde la venta de un bien
que tiene la urgencia de vender, la búsqueda de una persona perdida o hasta la
denuncia anónima de algún delincuente para evitar ser otra víctima o estádística.
No. Ahora parece que todo el mundo quiere algo a
cambio: Dinero o atención. Ser el centro de atención es el alma de la actuación
de fingir ser algo que no se es, de recibir el reconocimiento falso o de envidiar las fachadas de las personas o también querer que se nos adore la propia: No importa si te endeudas por años y pagas
por algo el triple pero parece que tienes que presumirle a los demás que tienes algún bien
nuevo, que viajaste y te paseaste a donde muchos quieren viajar o vivir (que no
necesariamente quiere decir que en realidad conociste ése lugar, sus costumbres, su gente, su cultura local, su forma de vida, su alimentación, sus alrededores, su gastronomía, su arquitectura, sus artes, sus aportaciones al mundo, en fin, tanto de su historia…); hoy día parece
que es más importante en la vida tener una lata de coca-cola con su nombre y
presumirla a todos que conseguir a base de esfuerzo algún logro personal que satisfaga a uno mismo únicamente y sin sufrir la
necesidad de hacerlo público; tiene más valor el tener una foto con alguna actriz, deportista o
músico muy famoso que con algún escritor, voluntario o
científico sin que tenga que ser necesariamente reconocido públicamente; lo que
prueba cuáles son los intereses (o límites intelectuales) de cada uno. En resumidas cuentas: La necesidad de sobresalir a base de lo falso.
El punto clave es que se busca y se
hace todo lo posible por tener logros a corto plazo que son logros de corta
duración y mínima importancia real: Nadie quiere sacrificarse lo necesario por
nada; quieren el éxito inmediato, las luces y los aplausos para ellos mismos, el dinero rápido y fácil con el menor
esfuerzo y el menor desgaste mental posible porque el “culto a la apariencia”
tiene como deidad principal al dinero y con el dinero se pueden encontentar los
ojos de las personas cercanas para generar falsas admiraciones o presumir falsas
grandezas y poderes que generan envidias (dependiendo de lo pedante de la
persona).
¿Qué es lo que realmente importa?,
hoy en México pisotean (de nuevo) los derechos y conquistas de luchas sociales
pasadas y a nadie parece inmutarle en lo más mínimo, se rebatan violenta e
injustamente y malbaratan recursos naturales y a nadie le importa; se incrementan
los índices de desempleo, de criminalidad, de falta de oportunidades y de
educación y a nadie le molesta; se sube el precio por la gasolina, por el gas, por el costo de los productos de la
canasta básica, hasta por los bienes de lujo y nadie siquiera expresa una
muestra de descontento que pase de una “estado de facebook” a la acción
verdadera que genere más movimiento... A otros les va peor: Se medio organizan, marchan e intentan luchar
por el beneficio de muchos e inmediatamente los linchamos en las redes sociales
y descalificamos sus luchas poniéndolos a todos, sin conocerlos, los clasificamos y señalamos de buscadores profesionales de huesos en el gobierno, o lo que es
lo mismo: Somos una sociedad creyente en milagros de vírgenes y santos que nunca hemos visto pero igualmente escépticos cuando alguien (real) intenta ser un luchador social o somos incrédulos
cuando alguien no busca nada a cambio e intolerantes con quien es y se muestra
diferente porque creemos que busca algo a cambio o porque siempre hemos tenido la experiencia que algo así tiene que costarnos.
Y ya ni se diga de lo que pasa
afuera del país; Problemas sociales y laborales en toda Latinoamérica,
problemas militares y religiosos en el Oriente Medio, problemas de migración,
de violación masiva de Derechos Humanos, de hambre y epidemias, de terrorismo,
economía internacional y política exterior. Pero nada importa, nada. Nada hace que nos indignemos,
creemos que nada de eso nos toca y (tal vez) eso pasa porque como no somos
víctimas directas de un suceso similar pues no nos preocupamos en lo más mínimo y
pareciera que si estamos expuestos a algún hecho así, rogamos por no ser ni
víctimas ni testigos porque “sentimos feo y no queremos ver”, pero nunca hacemos nada.
Para terminar y reflexionar, una
frase del ahora “inhabilitado” (si se puede llamar así) Subcomandante
Insurgente Marcos del EZLN citado hace un par de meses al dar un informe sobre
el asesinato de un doctor y compañero Zapatista: “A ver si el que se entera se
indigna…, y a ver si el que se indigna hace algo…”.
Es verdad, porque para indignarse
ya hay bastantes, pero para hacer algo apenas están contados, entonces ¿qué
luchas importan y qué importancia tiene la lucha?
lunes, 30 de junio de 2014
sábado, 31 de mayo de 2014
miércoles, 30 de abril de 2014
viernes, 28 de febrero de 2014
"Libro con causa V.1"
El siguiente texto del blog y enlace es únicamente para compartir un libro muy bueno que he escaneado, es sobre del gran monero mexicano Arturo "Kemchs" Dávila y trata de su trabajo del año 2001 titulado "ChiaPaz: Caricaturas Por La Paz", el objetivo de éste libro no es otro que compartir ésta obra de arte sobre el movimiento Zapatista del sureste del país, sin tomar postura hacia ningún lado que no sea el del mejor camino, yendo de la mano con la Paz.
Pueden ver mucho de su gran trabajo en los medios y muestras nacionales en su blog personal en el siguiente enlace:
O pueden ver también su obra al buscarlo en facebook en éste otro enlace:
Finalmente, aquí les dejo el enlace de Google Drive donde pueden descargar en formato PDF el libro (pesa 41.8 megabytes) y, por supuesto, compartirlo con todos y si les gusta tanto como a mi, pues también cómprenlo:
viernes, 31 de enero de 2014
"Cuando tenga(n) la tierra..."
Una de las mejores letras que he redescubierto este 2014 es “Cuando
tenga la tierra” de los argentinos Daniel Toro (1941) y Ariel
Petrocelli (1937 – 2010) y quien su compatriota Mercedes Sosa (1935 – 2009)
hiciera aún más famosa por la forma y el sentimiento con la que la
interpretaba. Creo que la canción lejos de ser una obra casi olvidada que
rebasa las cuatro décadas, refleja un sentimiento de lucha y solidaridad con
quienes son los verdaderos trabajadores y dueños de la tierra, algo hoy en día tan lejano
que parece imposible y se torna utópico.
“Cuando tenga la tierra…,
La tendrán los que luchan...:
Los maestros, los
hacheros, los obreros…”
¿Cuál es la imagen a inicios de un nuevo año que tiene la población en
general sobre los maestros, hacheros y obreros aquí en México y por qué siempre
sus luchas sociales son tachadas, desacreditadas, desaprobadas y rechazadas por
las poblaciones citadinas que cada vez más piensan que el lugar y la
forma en la que viven debe de ser el pensamiento reinante y su intolerancia a
quien piensa diferente se vuelve ofensiva?
Es muy difícil abrir los ojos cuando se tiene la necedad (o terquedad) de que nuestro “pequeño
mundito” es el centro del mismo y perdemos la sencillez y la honestidad por la envidia y lo banal: Todos
los días, si se pone un tantito de esfuerzo, podemos cambiar del ver al
observar y del oír al escuchar pero, ¿cuánto interés tenemos apoyar a alguien al
grado de convertirlo en acción solidaria?; ¿será que somos casos perdidos en
donde si no obtenemos alguna forma de utilidad no nos nacerá ayudar al otro?; ¿somos
tan ciegos que no vemos lo que sufren los demás y a quienes dentro de nuestros
posibilidades podemos ayudar?
Fácilmente podemos encontrar documentales, por ejemplo, de las
consecuencias a la salud de los trabajadores, del daño a la flora, a la fauna, de los impactos negativos en las
poblaciones, de la contaminación del agua y los daños irreversibles a sitios arqueológicos o patrimonios
cercanos por una mala minería; nos enteramos que a los pobladores cercanos ya
no tienen acceso a disfrutar las playas porque ahora son propiedades privadas;
aplaudimos el desalojo de manifestantes de causas sociales porque creemos que
la calle es exclusivamente para los vehículos y hasta nos enojamos que nos
reduzcan espacio para ciclistas, creemos que todas las recientes autodefensas
están financiadas por el crimen organizado y nunca nos pusimos a meditar que
son personas similares a cualquiera de nosotros que están hartos de ser pisoteados, violados, robados, extorsionados,
ultrajados, asesinados… ¿Qué tan solidarios somos, qué tan éticos somos como para
ponernos en lugar del otro y analizar qué es lo que hace falta para motivarnos a cambiar
de un pulgar levantado en facebook a convertir en praxis las ideas?
“Campesino… cuando tenga la tierra sucederá en el mundo el corazón de mi
mundo,
Desde atrás de todo el olvido…
Secaré con mis lágrimas todo el dolor de la lástima y por fin te veré…
Campesino…, campesino…, campesino…, campesino…
Dueño de mirar la noche en que nos acostamos para hacer los hijos…”
Tal vez la ayuda se pueda encontrar en la frase popular “mucho ayuda el que
no estorba…” porque si bien no somos para hacer un mínimo de esfuerzo por quien
lucha, somos expertos en menospreciar la del otro y como por ende, si tampoco
hacemos un mínimo de informarnos correctamente, pues entonces cualquier desinformación
repetida constantemente la tomamos como criterio propio para darle la espalda a
personas y grupos que piden nuestra ayuda, o de menos que no critiquemos y que esa "ayuda" sea algo tan
sencillo como No Estorbar.
Entonces, entendamos que: “Si no ayuda, no estorbe y si no sabe, no opine;
porque es mejor quedarse callado y mostrar una honestidad ignorante a gritar y
demostrar que es un completo idiota que sabe de todo pero no hace nada”; es
algo así como “Hágase a un lado porque ahí vienen los que están cambiando las
cosas y no sólo están desde la comodidad de su balcón criticando”. Entonces, si
la lucha viene desde lo justo y desde uno, se puede lograr desde lo personal y
hasta lo colectivo lo que sea que se proponga y hoy en día vemos cómo se
recuperan tierras, comercios, seguridad, tranquilidad y justicia por las propias
manos de quienes luchan por ello y lo trabajan: El mismo pueblo, ese legítimo
dueño de las cosas que nos está enseñando a recuperar lo que nos pertenece.
Nadie dijo que sería fácil.
“Campesino…
Dueño de mirar la noche en que nos acostamos para hacer los
hijos…
Campesino…
Cuando tenga la tierra le pondré la luna en el bolsillo y
saldré a pasear con los árboles y el silencio...
Y los hombres y las mujeres conmigo…”
Les dejo tres versiones diferentes de la mencionada canción: La primera es
la versión original de Daniel Toro de 1972, la segunda es una versión de
Mercedes Sosa grabada en las instalaciones de la Casa de Cultura de Cuba en
1974 y la tercera es una versión en vivo a su vuelta del exilio en Argentina y extraída
del documental “Como un pájaro libre” de 1983.
Porque a fin de cuentas… ¿quién no quiere celebrar junto con los que piensan acompañado de su propia orquesta de grillos?
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