miércoles, 15 de junio de 2011

El origen de la estupidez…

Muchas veces me he puesto a analizar de dónde viene la forma de pensar de la gente, su origen e incluso los cambios que sufre esta manera de pensar (y actuar) a través del tiempo y siempre, tiene que ver por el nacimiento de una necesidad, ya sea buena o mala, pero siempre es motivada por la necesidad (la pinche necesidad a algo); ya sea de ser escuchado, admirado, obedecido, ser el líder, ser temido, controlar personas o situaciones, tener más dinero o recursos de los necesarios, vamos, de ser imponente y por desgracia esa actitud suele cegarnos la inteligencia y la moral (o la lógica) pero también existe la contraparte de realizar alguna acción estúpida por miedo o ignorancia cuando no conocemos la existencia de alternativas y del derecho a la elección de alguna.

Yo a veces me pregunto ¿qué necesitad tiene uno, ya no ser estúpido, porque todos corremos el riesgo de caer ahí en algún momento, pero de continuar siéndolo? Entiendo que por ignorancia y por miedo uno realizó tal o cual cosa, pero ¿hacerlo todo el tiempo e incluso difundir o enseñar que esa es la forma correcta de hacerlo y hacer de ello una costumbre que se convierta en cultura o incluso en regla social o ley? Eso es lo que o me da risa, pena, lástima o un chingo de coraje.

A veces creemos que por ser relativamente jóvenes, tenemos un chingo de tiempo para cambiar las cosas o animarte a hacer algo, decimos “después” lo podemos hacer (o “mañana”) o simplemente lo haremos cuando no tengamos algo mejor que hacer, o lo peor, simplemente no lo hacemos porque creemos que no nos afecta indirectamente o la peor de todas: “¿Para qué lo cambio si me vale madres?, así sepa que está mal”.

Me puedo referir a docenas de ejemplos que sencillamente pueden ser o no relevantes: ¿Cuántas veces hemos hecho estupideces desde niños para ser escuchados, cuántas otras hemos insultado o lastimado porque no somos obedecidos, cuántas veces hemos sido intolerantes, racistas o clasistas (y lo digo como violencia hablada que llega a convertirse en física) para que se haga nuestra voluntad, cuántas veces esa forma de pensar es compartida con mucha gente y se convierte en una imposición familiar, ideológica, social, religiosa, cultural o política?

Recuerdo que de niño siempre me preguntaba el porqué de las cosas al grado de hartar a mis padres, pero creo que ellos, al hacer lo más cómodo que era dejar que mi experiencia lo descubriera y jamás imponerme nada, fue lo mejor que pudieron hacer por mí. Como casi todos los niños crecí temiendo (gracias a los adultos que prefieren amenazar que explicar) a algo que nadie ha visto jamás pero te hablan como si lo conocieran, te dicen cómo creen ellos que es el mundo sin molestarse en dar la vuelta y comprobarlo, creen que son los voceros y poseedores de la verdad absoluta de cualquier tema y sólo demuestran, al parecer dentro de su inagotable ignorancia, que mediante amenazas, o lo que es lo mismo “el camino más fácil de la educación” van a ser respetados y obedecidos, porque siempre es más fácil reprender o amenazar que educar o ya en últimas, que la televisión los eduque o no tengo tiempo de hacerlo y que le vaya bien (o es la hora de la novela o el partido de fut como para explicarle al niño algo).

Desgraciadamente cuando pasa esto no es de sorprenderse que la gente crezca siendo un monumento singular a la pendejez en sus múltiples formas y sea tan fácil de comprobar como escuchar sus respuestas a cualquier pregunta que les hagas (¡si es que primero la entendieron y no se las tienes que repetir!).

Dentro de esas atinadísimas y memorables respuestas pueden estar: “Porque así siempre se ha hecho”, “porque si y te callas”, “porque así lo “dice” Diosito”, “porque así me lo enseñaron tus abuelos”, “porque me lo dijo el padrecito”, “pues no sé…, yo vi que todos lo hacían así…”, “pues no sé, pero hazle así para que no te digan nada”, o el que encaja con todo: “pus nomás… ¿pa qué le muevo? si así sale…”, estas y otras tantas clases de respuestas que son el resultado de la huevonés de aprender o de educar, porque es más pinche fácil tener hijos a lo pendejo y prenderles la tele que enseñarles a tener valores y respetar (o lo que es lo mismo, es  más fácil ir a hablar con la maestra del kínder cuando es niño, luego con los coordinadores o prefectos cuando son chavos, luego con el director cuando el pedo ya es más seriecito, luego pagar la mordida con el policía cuando le encontró la mota, luego juntar la lana para la fianza cuando lo agarraron vendiendo grapas o rezarle a San Juditas o La Santa Muerte que no lo agarren y lo maten quienes lo estén buscando que esforzarse por educarlos a tiempo).

El origen de la estupidez viene simplemente de los encargados, en todos los niveles, del educando, y es culpa de ellos y de nadie más y no tiene nada que ver si esta educación es institucionalizada o no, si se tiene dinero o no, si se vive en la ciudad o en el campo, si se tiene padres o es adoptado, si se es mulato o güero: Si se le enseña a ser un agachón, será un agachón; si se le enseña a que debe comportarse como “macho”, va a madrear a todo mundo; si ve que su figura masculina insulta a su contraparte, seguro lo va a hacer de grande, es más si se le solapan todas sus malas acciones y no se le reprende, de grande le va a valer madres lo que le digan los demás por aconsejarle que haga las cosas correctamente.

Todos tenemos algo arraigado algo que queremos corregir por costumbre, por escuela, por abuelos, por amigos, por miedo o lo que sea, lo peor es que si sabemos que está mal o que existe una mejor forma de hacerlo, ¿por qué no dejar de hacerlo o cambiar nuestra forma de pensar y actuar y listo? Pero no haga lo que los demás enseñando sus pendejadas de generación a generación, enseñe en base a la moral y el respeto en todas sus formas, empezando por uno mismo para después mostrarlo a los demás y también hasta para saber exigirlo.

martes, 7 de junio de 2011

"Latinos Inc."

Cada vez es más común ver en el rentable negocio del entretenimiento a algún “artista” de apellido o descendencia latina venderse con el único fin de alentar el consumismo, bajo el estandarte de una falsa identidad o ideología y de la posibilidad “real” de cumplir el sueño americano; todo esto dirigido hacia la ya de por sí atarantada y estupidizada masa llamada mercado, esa que le encanta que le mastiquen su propia comida porque esta tan domesticada que ya se le olvidó pensar y ni ende, tiene ganas de hacerlo.

Hace un par de meses en las redes sociales se llenaban de júbilo algunos de mis contactos cuando salió la canción acústica (o versión unplugged) de “Somos más americanos”, interpretados por Los Tigres Del Norte y con la participación especial de Zach de la Rocha (vocalista de Rage Against The Machine y otras –que seguramente ni conoces- como su banda original Inside Out y One Day As A Lion); el asunto aquí es que la letra de la canción se refiere a que ellos, como latinos, son más americanos que los gringos quienes los humillan, desprecian, odian, quieren fuera de su país y toda clase idioteces racistas y que gran parte del territorio les pertenece por derecho de antiguedad.

El punto aquí es, que para vender, se utiliza o se abusa de la condición y de la realidad de las crudas situaciones que sufren los países y su población, en el caso concreto, de millones de migrantes latinoamericanos (obvio una vez que se detectó que sus actitudes como inmenso mercado latino están carentes de ser compras inteligentes, por ejemplo, recuerde los últimos dos partidos amistosos y ahora los de la Copa de Oro donde participa la Selección Mexicana de Fútbol, observe en medios como ESPN, Televisa o TV Azteca, las “notitas de color”, donde le preguntan a algún orgulloso “Mexicano” cuánto le costó por ver un mediocre partido, ya sea entre México vs. Ecuador o vs. Nueva Zelanda o El Salvador y vera que: 120 dólares del boleto (si bien le fue); que 50 dólares el “parkiadero” (o estacionamiento); que otros 65 dólares para “gas” de la “troca” (porque siempre soñaron con su troca); otros 100 para la “playera” (made in china); más lo que se comen entre “burgers, burritous y hot-dogs” su ñora y sus hijos pues de menos entre 100 o 200 porque qué tal si llevaron al compadre y obvio quiere cerveza; y eso sólo como consumo básico porque no faltan que quieran gorritas, sombreritos, pintarse la cara, penachos (made in china), trompetas de plástico (de china), banderitas (¿de dónde creen también?), muñequitos y alguna que otra pendejada tricolor), pero según ellos, todo esto lo vale para sentirse cerca de su tierra y ver al “chicharito” (quien es el Cuauhtémoc Blanco, Matador Hernández, Hugo Sánchez, el Manuel Negrete o Enrique Borja del momento, o lo que es lo mismo, donde están depositadas todas las esperanzas de nuestro Telenovelero, Futbolero y Guadalupano País).

En otra rama del entretenimiento, como lo es el cine y la televisión pasa algo similar: algún director o actor que sale como representante de la comunidad latina, pero lo más cagado es que no hablan ni pito de español y siempre (siempre) tienen que salir lo más provocativas, sensuales o voluptuosas posibles: Eva Longoria en la serie esa para gays y solteras de Desperate Housewives (donde por cierto, al parecer, sale como la latina putisima del barrio); Michelle Rodríguez, quien hasta la hace de guerrillera sexy en “Machete” (!); o Sofía Vergara ahora en la serie Modern Family donde es la despampanante esposa de un sujeto que le dobla la edad –Money Talks-; o a Eva Méndez que siempre sale como la sexy bizcocho pero que es bien ojete (como en la película de The Spirit); ¿o qué tal la pareja de Marc Anthony y Jennifer López o incluso la cantante Selena?; ¿y en los deportes?, ahí está el más claro ejemplo con Mark –no hablo ni pito de español y sólo sé decir “guacamole”- Sánchez en el football americano; pero que hasta ESPN en sus revistas dice que es mexicano; o Sammy –new angelito blanco- Sosa; o las faroladas de Chad “Ocho Cinco”?

Y total, ¿todo para qué?, ¡fácil!; R = Pues para que usted compre, se calle, le hagan creer que tiene identidad y punto. ¿O a poco si creías que Barack Obama iba a hacer algo por la situación de los inmigrantes después de que votaron por él; o que a Los Tigres del Norte y Zack de la Rocha realmente les interesa un mínimo su situación y el asunto de la violación a sus derechos si ya tienes el disco en las manos; o que a Mark Sánchez le interesa hablar siquiera el bien el español por si lo entrevistan medios mexicanos quienes ya se encargaron de vender su imagen (y de inflarle el burro); o a Televisa y TV Azteca le importa mejorar el nivel competitivo de los jugadores seleccionados y procurar tener rivales de calidad o cuánto esfuerzo y gasto hacen los aficionados por ir a ver a su amada selección; o crees que le importa a Eva Méndez, Eva Longoria, Sofía Vergara, Michelle Rodríguez, etc., la comunidad latina, su calidad de vida o siquiera trabajar en lo que trabajan pero en sus respectivos países de origen?, ¿de cuándo para acá a todos esos políticos, artistas, deportistas o personajes públicos prefieren sus raíces, su origen, su identidad cultural por encima de los billetes?, ¿o realmente hacen algo por los jodidos que dicen que representan?; ¿por qué no se regresan y son profetas en su tierra?. Pero lo más chistoso de todo ¿a poco crees que todos esos idiotas que se enaltecen y hacen propia la canción de Zack de la Rocha con los Tigres del Norte hacen algo por los inmigrantes o siquiera conocen sus deechos?, no, si también del lado del público se cuecen habas bien y bonito y todo mundo se hace bien pendejo.

martes, 31 de mayo de 2011

"La vida sin Black Sabbath"

Muchas veces imaginamos hipotéticamente qué sería de la vida de uno si no existiera tal o cuál cosa, o si una situación, que nos cambió en la vida, no hubiera ocurrido, el día de hoy hablaré de la importancia de un grupo inglés que fue y hasta hoy en día sigue siendo el pilar más importante de la música rock (junto con Deep Purple y Led Zepellin) pero que inspiraran su variante más genuina, vigente y agresiva: El Metal.

Siempre  es bueno conocer y empaparse de lo que uno escucha (y no me refiero ni al grado ñoñesco de saber hasta de qué son alérgicos, ni a sus vidas personal, que si la tiene del tamaño de una boa, que madrea camarógrafos, que si se tira a las modelos o actrices del momento y esas pendejadas para viejas idiotitas), tampoco debe de importar si es nacional o no, pero me refiero el saber al menos de dónde viene, cómo llegó, porque está donde está, qué dicen sus letras, por qué gusta o porqué lo odian tanto, que piensan de ellos mismos, si tienen los pies en la tierra o son fanfarrones aprovechando el furor de la moda o de los publicistas que los pusieron ahí, si son auténticos o son copias refrescadas, incluso, sin ser uno músico, reconocer que sus riffs, sus intros, sus precoros, coros, solos, ensambles, su música pues, es única, buena, original y tienen cierto estilo e identidad propia.

En esta ocasión hablaré del punto cero de la música metal, de donde partió todo un estilo de vida (pero no el rock que en 1970 llevaba décadas), sino el metal puro, de guitarras distorsionadas que llegara en plena época de hippie de amor, paz y flores durante el clímax de la guerra entre Estados Unidos con Vietnam: Del metal de Black Sabbath.

Black Sabbath no es sólo Ozzy Osbourne haciendo el ridículo bajo los efectos de las drogas medicadas en su propio reality show, o los pleitos entre él con Ronnie James Dio (segundo vocalista y q.e.p.d.) o entre los propios miembros originales de la banda, es más, Black Sabbath no es Ozzy solo, o Tony Iommi solo (guitarrista y único miembro que ha estado desde el comienzo y prácticamente dueño absoluto por derecho), tampoco es nada más la canción de Paranoid o Iron Man en una fiesta pedorra que seguramente frecuentas y que tarareas sin saber la letra, ni mucho menos la mierda que te puedan pasar en Mtv o en los 40 principales; Black Sabbath es la razón de ser y la inspiración de muchos grupos a lo largo de más de 40 años; Black Sabbath son los Beatles del metal; la mayor y mejor banda que más artistas ha influenciado y que más bandas le han “covereado” sus temas.

Para poner un ejemplo, y gracias a gran parte por la influencia de Sabbath, vinieron desde mediados de los setentas bandas como: AC/DC, Agent Steel, Andrew W.K., Anthrax, Apocalyptica, Aurora Borealis, Biohazard, Black Label Society, Brutal Truth, Cannibal Corpse, Carcass, Cathedral, Cavalera Conspiracy, Cellophane, Cephalic Carnage, Corrosion Of Conformity, Danzig, Down, Dismember, Drain (STH), Faith No More, Godflesh, Godsmack, Guns N´ Roses, (Hed) P.E., Hellyeah, Helloween, Helmet, Iced Earth, Iron Maiden, Machine Head, Maligno (por cierto, regiomontanos que hacen un cover bien chingón en vivo de “Supernaut”), Megadeth, Metallica, Ministry, Misfits, Monster Magnet, Mötley Crüe, Mötorhead, Neurosis, NOFX, October 31, Pantera, Picthshifter, Powergod, Primus, Rata Blanca, Rob Zombie, Sepultura, Slayer, Soulfly, Soundgarden, Static-X, Steel Prophet, System Of A Down, Type O Negative, Tyrant, Ugly Kid Joe, Vile, White Zombie, entre docenas y docenas más de agrupaciones de mayor o menor fama, incluso proyectos especiales o alternos solo para homenajear a Sabbath como: Bullring Brummies, Hand Of Doom u 1,000 Homo D.J.´s y grupos con estilos propios, ajenos completamente al estilo heavy metal, que dedicaron temas o discos completos hacia Sabbath como: Cuartetos de Cuerdas (o String Quartet Tributes), Iron Horse (campirano), Kelly Osbourne (hija de Ozzy y con un estilo Pop bien gachito y gastado), Jazz Quartet, The Lounge Brigade, Opium Jukebox (de estilo sur-asiático o estilo breakbeat, algo así como estilo Indio, bastante buenos), Rondellus (música clásica o medieval), Studio 99 o hasta The Cardigans (por cierto, su versión de “Iron Man” es excelente).

En menos de diez años y con sólo ocho discos (del 1970 al 1978), han logrado lo que nadie ha podido lograr: Estar en la permanencia de grupos viejos y nuevos, influenciar los estilos que nacieron del metal como el heavy, el thrash, el doom, el death, el sludge, el stoner, el grindcore, el industrial, el power, el glam y hasta parte del grunge, electrónica y el hip-hop y por supuesto, lograr en 1998 la reunión más genuina y más esperada, superando de calle a las de KISS, Iron Maiden, Sex Pistols o Mötley Crüe, además de que prácticamente están vigentes en todo el mundo (no como tus pinches Caifanes, que no es por ser malinchista, pero no creo que pasen de Guatemala).

En resumen, Black Sabbath, con más de 35 años de metal, 18 discos de estudio, 5 en vivo y lo más importante: Originalidad, son la semilla de lo que surgió y sigue vigente en grupos, estilos y festivales a lo largo de cuatro décadas y eso se resume a que de todas las bandas que influenciaron y que aún están por influenciar, dan como resultado cientos de discos con diferentes estilos dentro de la gama del género del hard rock y del metal como para que preguntes quiénes son; entonces, si no existiera Black Sabbath, no existiría el heavy metal, así de pinche fácil, porque aún con Deep Purple o Led Zepellin, sin Sabbath el metal se la pelaría, ahora imagínate la vida sin el metal, ¿qué culera sería no?.