miércoles, 16 de octubre de 2013

"Grande Naranjo"

Por ahí leí alguna vez que si quieres saber qué pasa con la política de tu país, solo observes a detalle la caricatura política. Siempre cumpliendo con el objetivo de hacernos reír (sobre todo, de nosotros mismos), la sátira con la que se abordan los temas está tan apegada a la realidad de lo que nos ofrece cualquier noticiero audiovisual por más imparcial y creíble que intente ser y se nos intente vender.

El cartón de la caricatura política, es un filtro a la veracidad de los temas de opinión pública cuyos elementos de crítica son completamente transparentes y que difícilmente caen en la mentira o se venden al “chayotazo”; reflejan el sentir de una nación sobre un tema y nos coloca ante una situación en la que reina el sentido de impotencia como pueblo; principalmente en política o fútbol, asuntos que por desgracia, son los hilos que mueven nuestra vida como masa.

El “monero” se convierte en una especie de Juglar donde su instrumento son su tinta y bolígrafo y sus notas los trazos (o su computadora y sus "renders", ahora que ya es más común que estas habilidades se realicen de forma digital); sus noticias cantadas son sus "monos" y con la misma inteligencia y rapidez mental, escenifica en un guión inteligente, a veces sin incluir siquiera palabra alguna, ese sentimiento de rechazo o de venganza que tiene el pueblo contra su gobernante ante esa situación descarada, cínica o servicial a los ricos y poderosos, los cuales son siempre ajenos a las necesidades y realidades del país y de la gente y ese pequeño recuadro termina siendo lo único creíble de entre todos los trabajos periodísticos de donde cuyos colegas reporteros de prensa escrita, radio o televisión ni se atreven a decir.

A lo largo de las décadas han ido y venido “moneros” y publicaciones, por supuesto sobresalen los que no sólo hacen excelentes guiones para “un simple dibujito” como consideran algunos, sino que son recordados por lo atinado de sus guiones y nos han aclarado en una imagen lo que por meses se puede venir hablando en el panorama de la política o algún otro tema de interés general, incluso internacional; otros han retratado tan detalladamente caras y gestos con tal precisión y gracia que parecieran fotografías y todo, no sólo para que le regresemos la burla sufrida al son de "una de cal por todas las de arena" a los políticos, sino para que hagamos conciencia y que despertemos, he ahí la dificultad de su trabajo: Hacernos reír y hacernos reflexionar, porque también de los que nos presentan las noticias, hay clases.

Uno de los más grandes caricaturistas políticos del que aún gozamos en nuestro país y del que pueda presumir haber estrechado esa mano talentosa y tener atesorado un libro autografiado es el gran Rogelio Naranjo, el mismo que ha retratado en sus trabajos la política por más de 40 años como ha caricaturizado a famosos del espectáculo nacional e internacional.

El siguiente cartón se refiere a junio del año 1982, de la revista política Proceso. Ya son casi 35 años de una imagen que se refiere al ex Presidente José López Portillo, a quién le enfurecía que la prensa, la cual había comprado y controlado por la buena o por la mala, hablara pestes sobre él, sobre sus decisiones, sobre la corrupción en su gobierno y que la línea editorial de la revista de Julio Scherer no se alinearan ante él a su antojo, como todos los demás. Hecho al que le siguiera la decisión tajante de retirar los anuncios y por ende los pagos a la publicación.

En una declaración, al preguntarle sobre las notas que se referían a su persona, dijo una de sus más recordadas líneas: “… no pago para que me peguen” y hoy, a más de tres décadas y pasadas seis administraciones presidenciales, se repite la historia: Es el jodido, el pueblo, el manifestante, el amolado, el despojado, a quien tampoco le (nos) gusta pagar con sus impuestos para que le (nos) peguen.

Éste cartón no ha dejado de tener vigencia a lo largo de todos estos años y parece que hoy sigue tan vivo como el día de su publicación a finales de la gestión del "Perro Jolopo": Es el indígena que ha sido despojado de sus tierras para entregárselas casi regaladas a las mineras y a los ganaderos; es el maestro que lucha para que no le quiten sus derechos magisteriales; el obrero que no paga para que pierda sus derechos laborales; el contribuyente que paga para no tener que pagar más y más impuestos; el reportero con incertidumbre por no saber si será ultimado en el ejercicio de su profesión; el estudiante que exige educación gratuita y de calidad; el egresado que demanda un empleo bien pagado; el conductor que no quiere pasar por baches; el manifestante que no quiere ser desalojado sino escuchado; la madre pobre que no quiere parir en el parque de la clínica que le negó el servicio; el líder social que teme ser desaparecido; la cabeza del ejecutado extrañando al cuerpo; la mujer que pide el alumbrado público en la calle porque siempre tiene que caminar a oscuras; el aterrorizado inocente que no sabe si el retén que lo detuvo es falso; somos todos nosotros representados en el pequeño personaje del cartón que ha sobrevivido a las largas, continuas y al parecer inagotables madrizas que le han y nos han tocado y que reclamamos que ésto pare.


Y como siempre, el político, desinteresado y encabronado porque no aparece representado como solo él se ve en su reflejo narcisista cuyos aplausos y adulaciones de sus paleros lo tienen acostumbrado a que todos lo vean como ese ser todo poderoso del momento y le duele, patalea y hace berrinche por el hecho de haber pagado y malgastado dinero ajeno como si fuera fruto de su esfuerzo en inserciones y aún así, no ser publicado como héroe glorificado.

Cuánta razón tienen los "moneros". Grande Naranjo.



lunes, 15 de julio de 2013

Pereza Mental

Primero que nada le invito a que lea esta nota en el siguiente enlace...


¿Ya ha leído la nota...?

Si su respuesta es NO, pídale la ayuda a algún adulto, a continuación por favor regresen unos renglones, comiencen de nuevo la lectura, abran el enlace y no le estén jugando al cagadit@, y lo más importante, asegúrese que el adulto lo está supervisando durante la lectura para que no se pierda…

Si su respuesta es SI, continúe por favor…

Es penosa la realidad cuando es culpable de los risibles resultados, la misma pena cuando las ideas son tan retrógradas o carecen del razonamiento necesario para convertirse en acción que estimule el progreso personal o colectivo, y que por el contrario, a veces se convierten en pésimas acciones.

El más grande de todos los miedos siempre ha sido hacia lo desconocido, que es algo que por ende no es controlado, y dentro de eso “desconocido”, a lo que más se le teme es a la muerte: Dentro de todo tipo de ideas, pensamientos o hasta estudios sobre la muerte, pareciera que lo único que se busca es el consuelo de un bienestar en el “otro lado”; No existe testimonio, tipo de medición o de control sobre ella, entonces se le ha dado, dentro de la ignorancia y el amplísimo terreno que domina, un tinte maligno y oscuro y todo porque no se le puede tener y mantener sujeta al capricho del hombre, aunque eso no quiera decir que no se lucre con ella y todos sabemos que el miedo vende y con altas utilidades. Si bien todo lo desconocido es sujeto de malo o dañino.

Si bien en la antigüedad se enterraban a los difuntos con todo tipo de objetos como armas, juguetes, vestimenta, joyas, amuletos, escudos, y hasta con animales y sirvientes con la idea de que fueran utilizados en su “otra vida”, nada ni nadie ha podido decir con seguridad qué es lo que hay en ese “otro lado” por la sencilla razón de que nadie ha vuelto y porque nadie quién ya ha pasado hacia ese lado lo ha experimentado como para dar un testimonio; tal vez sea porque en realidad ni existe nada, o tal vez porque la fiesta en el otro lado está en su mejor momento y nadie tiene tiempo de regresar a saludar y explicarnos que nos espera; nadie lo sabe, en serio: NADIE, pero lo más patético del asunto es que alguien, como las iglesias, te hablen de algo que nadie ha visto y nadie conoce con tal seguridad cuando en realidad no tienen ni la más remota lógica y que, por supuesto, lo vendan y lo obliguen a creer entre sus seguidores o de lo contrario son acreedores a todo tipo de penas y castigos a diferentes niveles; claro, poniéndole uno que otro tinte de consuelo en sus “explicaciones” para desahogar a los más temerosos y evitar que comiencen a pensar por sí solos.

No se puede negar la riqueza cultural de los usos y costumbres de los actuales pueblos indígenas por ejemplo, pero de eso a creer que un brujo de Catemaco puede curar con sus “técnicas” enfermedades que difícilmente conoce a comparación con un verdadero doctor es otra cosa, es vergonzoso que un doctor, a quien le ha costado años de estudio y decenas de cursos y seminarios de actualizacion en el campo que domina, tenga que “pedirle” a un paciente con cáncer que no abandone su tratamiento porque está más convencido de ir con brujos que con engaños disfrazan sus métodos como “medicina alternativa” y que encima de todo, no falta quien asegura que tiene a un conocido que se curó gracias a estos hechiceros urbanos que son los primeros en abrir sus puertas a los desahuciados y desesperanzados siempre y cuando traigan dinero con el que le pondrán un alto precio a su esperanza pero sobre todo, acudan con muchas ganitas de creer en tarugadas. PATÉTICO y punto.

¿Para qué entonces tenemos científicos que tratan de investigar el origen, las causas y las soluciones de virus, bacterias, parásitos, células cancerígenas, padecimientos y todo tipo de enfermedades, si con pedirle a un pedazo de yeso en forma de humano y al que llaman sus fieles seguidores “Santo o Mesías” puede solucionarlo todo si sabes cómo rezarle bien bonito para conmoverlo y que te ayude?, ¿por qué es tan difícil de creer y convencer a la gente de que la solución está en la buena investigación y su aplicación y no en el producto de mitologías y cuentos tontos?

La respuesta es fácil: Porque llevamos arrastrando “usos y costumbres” tontas por siglos; y ese “arrastre” no nos deja seguir al paso que exige un progreso social eficiente y que le urge al país para tener un buen sistema de salud, de pensamiento y educación científica, académico, de ayuda humanitaria y de verdadero avance porque tenemos miedo también al cambio y creemos que no lo necesitamos.

No sé si se han dado cuenta pero curiosamente donde más educación falta es donde más milagros aparecen, ¿o porqué no aparece la cara de Jesús en una universidad?; no han aceptado que la religión solo es cuestión de geografía y que donde hubiesen nacido, practicarían la religión dominante de la zona mas no por un convencimiento personal sobre ética y valores que es lo que más les falta a todas las religiones, ¿nunca se han puesto a pensar porque los “milagros” propios del islam, del budismo, del judaísmo, o cualquier otra fe no se aparecen en los “dominios” del cristianismo y viceversa?; ¿por qué no aparece un milagro islámico en la ciudad de México?; ¿tan difícil es darse cuenta que sólo les ven la cara de tontos?, ¿por qué no aceptar que lo que pensaron o les enseñaron nuestros padres y abuelos está equivocado y es buena hora de reflexionar y reaccionar?; ¿o acaso es más fácil que un idiota que se cree líder y “tocado” por dios convenza a las personas de destruir una escuela porque la enseñanza y el pensamiento son “malos y peligrosos”?

El mayor problema actual sobre esos “usos y costumbres” que arrastramos tiene que ver con los que nos fueron inculcados por nuestros padres, casi nadie se atreve a contradecir lo que sus padres o abuelos les enseñaron porque tienen esa idea de que si se les contradice, se les falta el respeto, y por ende, si piensan contrario a sus padres, son señalados de personas malas y no quieren quedar fuera de la aceptación familiar o social, entonces, nuevamente: PATÉTICO.

Sólo imaginen esto: Ahora se puede cuestionar casi todo tipo de ideas y pensamientos antiguos, los nietos ahora se pueden burlar de que antes, sus abuelos, salían a espantar con cacerolas a unos malvados “demonios” que ocultaban el sol cada cierto tiempo, claro, ahora se burlan porque saben que eso tiene una explicación (y científica, para colmo y aunque les duela) y se llaman eclipses solares, pero esos mismos nietos difícilmente se “burlan” o dudan de una Vírgen de Guadalupe, o de un San Judas Tadeo, o cualquier personaje de la religión que les fue enseñada porque sí se creen ese cuento de que si les pides, obtienes ayuda (¡válgame!) o porque si no piensas igual, los demás se burlarán (y nadie quiere ser el centro de las burlas) o para colmo, si no piensas como se supone “se debe” pensar, vas a hacer enojar a diosito, que aunque él es todo amor, te va a venir a armar un pedote que pa´ qué quieres y si pasa algo malo va a ser tu culpa.

Pero entonces ocurre algo curioso: La ciencia ha ido descifrando el origen de lo que pasa con la naturaleza, como éstos eclipses (o tormentas, o huracanes, o infecciones, o terremotos o tormentas eléctricas, o erupciones volcánicas, o bacterias, o plagas, o pandemias) y todo tipo de fenómenos y hechos a los que nuestros abuelitos -¡hay tan lindos!- les ponían nombres de dioses y que actuaban para bien o para mal hacia un pueblo que hacía o no hacía lo que debían de hacer, o lo que es lo mismo, nos enseñaron a creernos el cuento de que se nos premiaba o castigaba dependiendo del comportamiento, como si un fenómeno natural se originara dependiendo del número de doncellas sacrificadas o el cuerpo se cura con brebajes de dudosa higiene. Afortunadamente y para desgracia de este tipo de ideas atrasadas y retrasadas, la ciencia ha ido explicando cada fenómeno y es la terrible culpable del “asesinato” de cada dios o santo.

Pero acá una cuestión: ¿Cómo pasa la ciencia a desenmascarar una idiotez tan grande como la sencilla idea de adjudicar un milagro a “alguien” que nadie ha visto o siquiera existió y donde el único lugar que existe es en la mente humana y eso no es palpable?, ¿cómo pasa la ciencia que es real y tangible a comprobar el pensamiento de lo imaginario como es la mente humana tonta y que es hogar de todo tipo de estupideces como dioses, vírgenes, santos, demonios y milagros?, ¡he ahí el éxito de la actual religión!, una vez que fue derrotada la religión en el campo palpable, en el de los hechos comprobables y explicables, se refugiaron en lo que no se puede tocar como lo es la fe en lo tonto y que, irónicamente, representa todo lo que nunca permitieron por siglos a sus creyentes porque imponían un pensamiento autoritario, asesino, intolerante y tirano: En la idea personal que tiene cada individuo de un tal “libre albedrío” y que es ahora el nuevo producto de la iglesia para venderle a los tarados la idea de que no se puede comprobar científicamente lo que uno siente en el corazón.

Ahora resulta que la iglesia que decía el qué, el cómo, el cuándo y a qué hora de las cosas y se llevó entre las patas a miles, viene a pedir que sean tolerantes con ella y a pedir otra oportunidad con carita de víctima y con un falso y para que veas, te da chance de que te imagines toda su concepción y universo religioso como por ejemplo un diosito con una playera del América, bigotes hipsters y pantalones vaqueros pero siempre y cuando sigas creyendo en él, lo aceptes como tu único todo salvador y no te salgas del corral.

¡Y ahí van todos los tarados a comprarle a la iglesia (y a comprarle bastante caro) su desesperada estrategia!. ¿pero si se dan cuenta para qué?, ¿no?, ¿qué raro?, bueno, pues por la sencilla razón de mantener a las masas controladas y la masa no es más que el cúmulo de idiotas maleable y dirigible hacia donde mejor convenga y si puedes controlar a una masa enorme a la que le permitas hacerle creer que está pensando en un libre albedrío pues tienes el poder sobre ellos, les venderás lo que sea y harán lo que quieras, y una de las formas más efectivas de controlarlos es meterle todo tipo de miedo y luego venderle soluciones (si siglos atrás se les vendía la idea de que la peste bubónica era un castigo divino por los pecados cometidos, ahora se les vende otro tipo de “terrorismo” disfrazados de castigos como las armas de destrucción masiva, comunismo, socialismo, rojos, ché-guevarismo, castrismo, evo-moralismo, chavismo y todo eso que vaya en contra del régimen dominante y que por cierto, nadie se toma la molestia de investigar de qué se trata cada “-ismo” pero eso si, todo mundo dice que es malo porque otro lo dijo).

¿Se han puesto a pensar por qué México le cuesta tanto trabajo avanzar como debiera ser?, ¿se han puesto a pensar que prácticamente toda la culpa tiene que ver con la creencia religiosa y el pensamiento de la fe?, ¿de que nuestro atraso proviene de la cruz de tu cuello o de la vírgen de la puerte de tu casa?, ¿notan que no todo es una pésima aplicación de la administración pública y políticas que se malbaratan al mejor postor?, ¿cómo inyectarles entonces políticas de ciencia y tecnología a los pueblos cuando sufren de religión?, ¿han notado que no pasa nada malo (sino todo lo contrario), si contradecimos a los padres y a los abuelos en todo lo que sea verdaderamente cuestionable?, ¿se atreven o siguen pensando que le faltas el respeto sin darte cuenta en el patriarcado mental al que estás sometido y que a la larga también eso es lo que le vas a enseñar a tus hijos?, ¿en dónde está lo peligroso de que los doctores busquen la cura contra el cáncer, que los científicos atraviesen todo el sistema solar o que los ingenieros creen nanotecnologías con resultados que antes se creían imposibles?

Lo primero que tiene que hacer es razonar, y en algunos casos, creer que pensar no duele y luego comprobarlo (tal vez por eso hay mucho idiota en el mundo que no piensa porque cree que duele y van a sufrir tormentos de números y ecuaciones en sus sueños), y una vez aventurado en el campo de la razón, se reirá de todas las babosadas que creía (repito: creía, mas no pensaba ya que le fueron inculcadas desde niño y nunca dudó) y a las que también tenía miedo de enfrentarles mientras crecía; tal vez, comience a filosofar en una que otra pendejada y recaiga en niñerías como su fe actual, pero no hay problema, comience de nuevo, pero de favor, ¡ya córtate el cordón umbilical mental!, porque te han metido pura basura y ya es hora de limpiarte toda esa mierda con papel, como ese que tienen las hojas de los libros.

martes, 28 de mayo de 2013

"Esto" nos gobierna...


Cuando vi las imágenes según de un Emilio Azcárraga sin playera, borracho, babeando, hincado haciendo reverencias y luego unas tomas medio contestando lo que le preguntaban por el juego de la final de fútbol, no puse mucha atención y pensé que era como un mal fotomontaje o burlas, de esas que se terminan haciendo memes futboleros para molestar y chingarse entre aficiones rivales, pero cuando vi que eran publicadas en el muro de noticias de un medio más seriecito y un poco más creíble (CNN) y que si eran fotos y tomas reales, fue cuando presté atención a leer de qué se trataba y en serio que está para dar asco.

No es que se trate de la pasión del fútbol, del furor de remontar una final, ni de ser el equipo odiado por todas las demás aficiones y equipos, se trata simplemente se no ser de la misma mierda de la que todos creen, pero ahora con esto, todos comprueban que la representan y al parecer con un inocente pero muy idiota sentido de pertenencia, la defienden sin entenderlo.

Como la mayoría de nosotros, únicamente conocemos en materia de deporte lo de nuestro país y lo de EEUU, pregunto, y pregunto porque no recuerdo o dudo que haya pasado, que por ejemplo Jerry Jones, dueño de los Vaqueros de Dallas que son como las Águilas del América, muy queridos y muy odiados ¿ha dado un espectáculo así cuando ganaron algún Super Tazón?; ¿si Al Davis de los Raiders pronunció su famoso “Just Win Baby” sin playera mientras babeaba (o moqueaba) desde la boca hasta el piso?, y ya ni hablemos del entrenador ¿Alex Ferguson o Guardiola han festejado como Miguel Herrera cuando fallaba el contrario un penal, o confían más en lo que realmente es capaz de hacer su equipo? Y que conste, estos personajes lejos de ser figuras deportivas, son figuras públicas.

El asunto, lejos de ser algo pasional derivado del deporte, hay que verlo como lo que es, y no como sencillamente un hombre apasionado o un multimillonario vulnerable como todos, al embrutecimiento de los estupefacientes, no, es algo más y es para ponerse a pensar.

¿Qué representa el dueño de televisa, en todos los contextos y en todas las polémicas culturales, empresariales, y sobre todo políticas que conlleva verlo en ese estado reaccionando de esa forma?, ¿y qué falta ahora, ver a Peña Nieto ahogado de borracho dando el grito desde Palacio Nacional solo por el hecho de que se puede?; ¿al rector de la UNAM sin playera si se coronan los Pumas?, si de por sí la opinión pública no está nada contenta de que se le hayan condonado recientemente tres mil millones de impuestos a este señor, pues muchos visualizan ésto como una burla a la gente más que como festejo.

Una cosa es que todo mundo tenga derecho a festejar como se le pegue en gana, cosa que es sana y no daña a nadie, pero a alguien con más nivel lo imagino tal vez en privado celebrándolo, en un íntimo círculo entre familiares o amigos en un palco; pero otra cosa y muy diferente es que como figura pública; como líder de opinión; como alguien que mueve desde hace años los hilos del país y su rumbo; que quita o pone presidentes; que le dice a una masa estúpida como es su auditorio cómo, cuándo y a dónde moverse; que si alguien externo a su “imperio” muestra a alguien de los “suyos” como villanos, él se encarga con sus medios de volverlo héroe, que dicta cuando le conviene qué y quién es el bueno o todo lo contrario: eso es lo que insulta, lo que humilla: Que esto es lo que nos gobierna.

Lo que pasó aquí es el reflejo de una realidad que ya es imposible de tapar y que afortunadamente ni con todo su poderío empresarial ni con sus medios imperiales pueden ocultar o parar: La bajeza real de persona que es, del mundo podrido y mierdero del cual viene y que lo vio crecer y desarrollarse así y del reflejo ya inocultable de lo que toda su imagen física y mental representa ya para un cada vez mayor grupo de Mexicanos pensantes: Puritita mierda y nada más.

Ahora reflexiona y pregúntate: Si esto es lo que nos gobierna, ¿es esto entonces lo que nos merecemos? Yo creo que sí, ¿o a poco hemos hecho algo por conseguir lo contrario?, porque qué vergüenza da reconocer que “esto” es lo que nos gobierna.