lunes, 4 de abril de 2011

"Fanáticos de ocasión"

La coronación de la selección española de fútbol en el pasado mundial de Sudáfrica 2010 ocasionó la no menos entendible celebración en la Glorieta de la fuente de Cibeles; era de lo más lógico y de esperarse que la comunidad española en México (que por cierto es bastante numerosa y ahora con el campeonato más fanfarrona) estuviera llena de júbilo ante la primera coronación de la furia roja, no tardaron los medios televisivos en pasarnos la “notita de color” y entrevistar al menos pedote, pero lo más penoso del asunto –bastante penoso- era escuchar en las entrevistas a seguidores de la selección española que: Nº 1: Ni son españoles; Nº 2: Creen que el fútbol español sólo es el Barcelona y el Real Madrid; y Nº 3 (y creo la más importante): Quién sabe el porqué andan festejando algo ajeno, haciéndoselo propio hasta el sentimiento.

A lo que voy es: ¿Esos weyes qué pedo, por qué siendo mexicanos festejan hasta el llanto algo que no es de México?; entiendo que se puedan alegrar porque era su equipo favorito para ganar el título o tienen cierta simpatía con uno u otro equipo pero ¿de plano llorar, hablar con acento español y sentirse gachupín? #nomamen, además de que parecen todo menos españoles.

Puntadas como esta sobran y lo peor es que los medios que cubren este tipo de noticias –iba decir “medios especializados” pero de especializados sabemos que no tienen ni puta idea- como fue el caso del “Diario Deportivo” (o chismógrafo deportivo) Récord que antes del último Super Bowl le dieron un espacio entre sus páginas a los miembros integrantes del “Club de Fans” (hazme el chingado favor) de los Pittsburgh Steelers en México –alrededor de 50 sujetos o menos- estaban festejando prematuramente el triunfo de los Acereros en el Ángel de la Independencia como si el equipo 100 % americano tuviera tantita relación con el monumento 100% mexicano (¿por qué, quién sabe ? pero ahí estaban los pobres diablos, por cierto con todo y la pinche la liga de su lado regalándoles los playoffs, perdieron los Steelers contra Green Bay).

Recuerdo desde siempre, que el mexicano tiene la mala y penosísima costumbre de colgarse y subirse al carrito del triunfo del que vaya ganando o sea el campeón del momento.

¿Cuántos fanáticos conoces que le van a los Dallas Cowboys gracias a sus tres campeonatos en los noventas?; ¿cuántos viejas le van al Real Madrid porque se mojan soñando con Cristiano Ronaldo?; ¿cuántos ahora le van al Manchester United porque Javier “Chicharito” Hernández tiene el mejor momento en su carrera pero ni lo fumaban cuando jugaba en Chivas?; ¿A cuántos les gusta Iron Maiden, Metallica, Blink 182, System Of A Down o Caifanes nada más una semana antes de que vengan a tocar al D.F. y en su trabajo ponen sus “rolones” todo el día?; ¿cuántos tienen su chamarra azul metálica de los Los Angeles Dodgers por Fernando Valenzuela? (así ni siquiera ya les quede o les cierren por lo gordo que se puso el angelito); ¿cuántos se formaron en la fila para chuparle las bolas a Michael Jordan? (de donde Enrique Garay de TV Azteca no lo ha aflojado); ¿cuántos compraron su camisa de corredor de autos para pisar a fondo el acelerador de su chevy enchulado sintiéndose mejor que Adrián Fernández?; ¿cuántos se formaron para que les firmaran el póster o se tomaran la foto con las porristas de los San Diego Chargers y ni les gusta el equipo?; ¿cuántos nuevos fanáticos de los New York Jets salieron de la nada por Mark Sánchez o de los Patriotas por Tom Brady?; ¿cuántos jóvenes adultos con sus primeras patas de gallo defendían a capa y espada a Joe Montana?; ¿cuántos ahora toman Jaggermeister o Wyborowa para estar “in”? o a últimas: ¿Cuántos compraron la última caca de moda porque no pueden apagar la televisión?

El fanático de ocasión se agarra del éxito ajeno y lo hace propio, tal vez por la falta de éxitos personales o por la falta de éxitos de los equipos que realmente le gustan pero que no los confiesa por pena al saber que sus equipos tienen años de ser malos o nunca han ganado nada. Por eso, cuando va ganando un equipo o está de moda un grupo, se cuelga de éste, pero al pasar el furor de la moda, se va con el siguiente y así continúa olvidando al anterior a menos que vuelva a hacer algo relevante; lo verdaderamente grave del asunto es que no se identifica con quien o quienes se adjudican su éxito como propio y un día puede ser un New England Patriot y hoy mismo puede ser un Green Bay Packers (hay hasta quienes le van a un equipo porque la novia le va o el papá le van); además de que también se dan a notar y se delatan porque son los primeros que apoyan al equipo en las victorias y los últimos en las derrotas.

Cuando uno es fanático o seguidor, lo es en todo momento y no se anda con pendejadas: Se es fanático más en las malas que en las buenas. Conozco a gente que –no sé por qué pero así es- le va al Necaxa desde siempre, o al Atlante, o a los Buffalo Bills (¡madres!), o a los St. Louis Rams, o a los San Diego Chargers o hasta los Kansas City Chiefs (#WTF); o sea, equipos que tienen décadas de no darle la alegría de algún campeonato a sus fanáticos o nunca se las han dado (o se las darán) pero ellos ahí siguen: Por verdadera convicción y no por conveniencia, aunque también hay de fanáticos a fanáticos, tampoco se trata de ser un nerd y saber hasta lo que comen los jugadores o los artistas: No es lo mismo tener todos los libros de un autor, los discos de un artista o las playeras de un equipo a cambiar la cara de la novia en la foto de la boda por la de Shakira, nombrar a su mascota Ricky (Martin) o tener una orden judicial de no acercarse al artista a menos de 100 metros por acosador.

Por eso, si usted es gustoso de la música, de los libros, del deporte profesional, o de lo que sea, le recomiendo que al menos se preocupe por saber algo aparte del nombre, porque el camión ya va muy lleno de fanáticos de ocasión y luego contesta puras pendejadas en fiestas y reuniones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario