martes, 27 de septiembre de 2011

#tuquechingadosvasasaber


Este blog está dedicado a la línea ofensiva y defensiva del football americano.

Cada vez que voy a ver un partido de football americano o lo veo por televisión, siempre me fijo en la base del equipo, en los engranes del juego, tanto ofensiva como defensivamente trato de fijar la mayor parte del tiempo que utilizo para el encuentro en los frontales y/ “gorditos” ya que, he jugado desde los once años en todas las posiciones de la línea ofensiva. El liniero ofensivo y defensivo siempre es el eslabón de una cadena que forma un equipo y su preparación y disciplina genera que las cosas marchen bien o sean un asco, tienden a ser los más fuertes físicamente, lo más pesados y por desgracia los menos reconocidos del equipo porque no son ellos los que llevan el balón a la anotación aunque sean el soporte para que eso pase; aquí varios puntos de entre muchos otros:

- No hay anotación ofensiva sin trabajo de su línea.

- Se puede ganar el partido a puras carreras, pero no sin línea ofensiva. Por lo que los receptores nunca son indispensables y sus trabajos pueden llegar a ser irrelevantes.

- También se puede ganar el partido a puros pases, pero no sin línea ofensiva. Por lo que los corredores tampoco son indispensables.

- Hasta se puede ganar un partido sin un quarterback, por lo que esta posición es la menos indispensable.

- Los “tiros” o pleitos en las “trincheras” entre la línea ofensiva y defensiva, son de frente, de fuerza y de huevos; en cambio los “tiros” de los receptores contra el perímetro son de velocidad y el de los linebackers entre corredores son de habilidad.

- Nunca compares el trabajo de un liniero ofensivo o defensivo con el resto de la gente: Ellos se rompen la madre TODO el juego, el 100 % de las jugadas ofensivas o defensivas, en cambio los receptores, el perímetro y todos los demás, prácticamente se hacen pendejos ¾ partes del número total de las jugadas en un partido si no tienen la bola cerca o la jugada “va del otro lado”.

- Los cinco linieros ofensivos nunca se pueden hacer los tontos en ningún tipo de jugada u omitir sus responsabilidades, sin importar si son carreras o pases, ya que tienen o que crear el hueco para el corredor o las condiciones de protección para el quarterback, en cambio, un safety se puede hacer el tonto en jugadas de carrera o si el pase fue dirigido a las bandas del terreno de juego y no pasa nada si ni siquiera toca a nadie en estas circunstancias  (prácticamente solo entran para completar a los once jugadores que requiere por reglamento el juego).

- Los linieros ofensivos son requeridos y son necesarios para hacer sus trabajos en TODAS las jugadas ofensivas, por eso nunca puede haber menos de cinco linieros, en cambio, no importa si hay uno o hasta cinco receptores o no hay ningún corredor en alguna jugada.

- Se utilizan a los mismos cinco linieros para todas las jugadas de carrera, pase y hasta equipos especiales para gol de campo y punto extra, en cambio hay corredores para ciertas carreras, receptores para ciertos “paquetes” de formaciones o sólo quarterbacks “entrega-bolas” porque no son aptos para otras formaciones, por eso hay ocasiones en que los corredores no tienen la suficiente fuerza y ponen a un liniero o un frontal de fullback o también hay linieros que tienen que atrapar pases de anotación porque hay receptores que no cachan ni madres.

- Siempre será divertido ver a un pobre receptor o quarterback tratar y casi nunca logar hacer lo más basico y fácil en el football americano: Bloquear.

- Un liniero ofensivo si hace mal su protección de pase, arriesga no sólo a que el mariscal de campo sea capturado detrás de la línea, sino que hasta pueda salir lesionado “por su culpa”, por lo que es responsable no sólo de su propia persona, sino hasta de lo que le pueda pasar a un tercero.

- Un liniero ofensivo si hace mal su trabajo en carrera, provoca que el avance sea nulo o hasta de pérdida de yardas de ahí la importancia de su trabajo de fuerza.

- Un liniero ofensivo no se puede hacer “pendejo” en el gimnasio como el quarterback, los receptores o el perímetro, porque la mitad de su trabajo requiere la fuerza física ya que mantiene contacto físico el 100% del juego contra varios rivales; en cambio para el perímetro o receptores, lo importante o lo único que se requiera de ellos son la velocidad y que atrapen el balón y luego ni eso pueden hacer bien.

- Un liniero ofensivo siempre tiene la disposición de bloquear lo mejor posible al compañero que lleve el balón, no así el resto de las posiciones que sólo pelean por el protagonismo de anotar y no tienen ni la más puta idea de cómo bloquear.

- En el football profesional, los linieros ofensivos son los menos remunerados y los que más trabajan pero son los #cabrones que más compañerismo tienen de todo el equipo.

- Cuando un liniero ofensivo comete un solo error, de por ejemplo 100 jugadas, prácticamente es ignorado por ese 99% de efectividad, pero es linchado por ese 1% de error; en cambio si un corredor suelta un balón o un receptor suelta uno de los dos pases que le lanzaron, los maman por el 50 – 50.

- Linieros malos sobran, pero corredores, quarterbacks y receptores putos, abundan.

- El liniero ofensivo siempre es el primero en “limpiar la cagada” provocada por la intercepción de un pase; en cambio los quarterbacks, autores de la intercepción, son los últimos en ir a tacklearla (además de que rara vez, saben tacklear).

- Un liniero o frontal defensivo no tiene pedos en ver venir hacia él a un receptor, perímetro, corredor o linebacker con la bola y a toda velocidad, pero ¿qué tal cuando es al revés?.

- Un liniero ofensivo nunca irá a bloquear abajo a un perímetro en jugada de trampa, en cambio los “perritos” siempre se le tirarán al suelo cuando vean que la trampa viene hacia ellos (#queputos).

- Los linieros ofensivos y defensivos llenan las muñequeras a la altura de las muñecas, no como el resto del equipo que la llenan hasta los bíceps o las pantorrillas (y eso, a veces, si no es que su solución es comprarlas en tallas para niños).

- Normalmente los jerseys de los linieros ofensivos y frontales defensivos les quedan chicos o por lo puercos o por los corpulentos; en cambio el resto del equipo los pide a propósito una o hasta dos tallas más chicas para verse -según ellos- mamados (pero que se cagan al sacar 10 repeticiones de 60 kgs. en bench press o ni llenan las playeras talla M).

- (Esta se dá en todo México) Los linieros ofensivos son los que menos se mamasean en las anotaciones (lo mismo en la calle o la escuela), en cambio los demás pobre-diablos son los primeros en farolear cuando hacen una sola jugada bien.

Por eso, los huevos del football americano están en las líneas y el jugar, pelear, ganar, llorar, sacrificarse, perder y hasta dar todo en ellas es lo mejor de este deporte, #perotuquechingadosvasasaber

viernes, 16 de septiembre de 2011

“La interminable lucha de FRAILES”


Todos los años, nos enteramos de que los Frailes del Tepeyac son un equipo al que por una y mil formas se le ha podido mermar con acciones en su contra por parte de sus propias autoridades.
Para ese 2011 las categorías de Mayor e Intermedia estuvieron a punto de desaparecer del programa de football americano porque no se cuentan con los recursos financieros suficientes para mantenerla: Ya no digamos para apoyarla un año más o para hacerla crecer un años más sino sólo para que saliera para este 2011.

Para este septiembre 2011, el equipo de mayor increíblemente no tiene (de nueva cuenta) dónde entrenar y las autoridades no tienen el más mínimo interés de solucionar este problema.

Es increíble que una institución educativa con 70 años, de los cuales, poco más de veinte de ellos con Universidad, vaya muriendo año con año y la falta de verdadero liderazgo por parte de los responsables, mande a la basura todo lo conseguido en base a esfuerzo o que sus estúpidas decisiones y falta de visión orillen a que el nivel educativo, el nivel deportivo y la imagen institucional decaiga año con año.

No es de sorprender que para el 2012 el equipo tenga más problemas de los que sufre este 2011, y que este año se tienen más problemas que el pasado; y así se la han llevado año tras año. Hemos visto que el esfuerzo de subir a la categoría mayor al máximo circuito de la liga ONEFA en el año 2002 se ha ido a la basura, por lo menos desde el 2005 para acá: Se consiguió un staff que sólo prometió “espejitos” bajo el nombre de un “Proceso”, el cual sólo el Director Atlético Daniel Hill Pérez fue el único que creyó y defendió a capa y espada y los resultados ya son por todos conocidos: La peor generación de liga mayor de Frailes (2005-2009).

Las causas son así de fácil de detectar: La institución es propiedad del Rector C.P Rodrigo Valle, (la cual heredó de su padre) quien tiene de Director General al C.P. Arturo Arratia y quien tiene como Director Atlético al Sr. (y pongo “Sr.” porque este tipejo no estudió nada y no se cansa de demostrárnoslo en su incapacidad mental de saber llevar una dirección universitaria) Daniel Hill Pérez.
Entonces, así de fácil, al Rector (Valle), le vale madres la institución en cuanto a si cada año va perdiendo nivel educativo, o que si muchos estudiantes optan por cambiarse de Universidad al ver la triste realidad en la que se encuentra el programa de su carrera, o de las instalaciones, de los laboratorios de cómputo, ingeniería, comunicaciones o turismo; no le interesa el crecimiento de la matrícula universitaria, ni en hacer crecer la institución, para nada le ha interesado si se han cerrado carreras y hasta cerrado edificios porque ya ni se ocupan y mucho menos, en recuperar el prestigio que alguna vez tenía la escuela; lo único que le interesa al señor rector es el dinero, la utilidad, en ver crecer la cuenta bancaria y para esto tiene al Director General (Arratia) quien mientras bajo la autorización del aumento semestral del costo de las colegiaturas en todos sus niveles (desde pre-primaria hasta posgrados) pues siempre va a tener contento al Rector y por lo mismo jamás se va a parar en la escuela para ver el “Desarrollo Total” (no vayan a creer que las utilidades provienen de técnicas mercadológicas o de inversión ni de innovaciones educativa –que cuestan- y que provocan una gran demanda como opción educativa, ¡claro que no, nada que ver!, la lana siempre viene del aumento de las colegiaturas).

Entonces, repitiendo, como al Rector sólo le interesa el dinerito, pues tiene al Director General que le cumple su capricho de junior de engordarle la cuenta bancaria, ¿entonces como por qué va a tener el Rector interés en otra cosa que no sea el dinero?, digamos ¿en el programa de football americano, que, por cierto, representa y sólo lo ve sólo como un gasto para la institución?, por eso es fácil de entender el porqué no se apoya al programa deportivo ya que le cuesta y obviamente, no quiere aportarlo.

Se supone que, en el papel, el Director General (Arratia), tiene a Daniel Hill Pérez como Director Atlético, este señor, tiene este cargo ya que su hermana es la secretaria del Rector (entonces es obvio señalar la razón de porque alguien con la mínima preparación para dirigir un programa deportivo a nivel universitario siga en el cargo después de una década en donde los resultados provienen únicamente del esfuerzo de los jugadores).

Se supone que el Director Atlético procura el crecimiento del programa, llevando una buena administración y control de todo lo que tiene que ver con su cargo (penosamente, se tiene una Dirección Atlética para “creo” el football americano, “creo” que soccer, “creo” que basquetball y “creo” que tae-kwon-do; y digo “creo” porque honestamente tal vez al día de hoy ya ni existen estos programas ya que a todos les “dirige” o les “sirve” con la misma cuchara de la ignorancia.

Históricamente, cada vez que alguien quería ayudar al equipo de football americano con un fuerte patrocinador (digamos Coca-Cola o alguna televisora menor por ejemplo) se conseguía que los representantes de la marca o del medio visitaran a Daniel Hill para proponerle el plan de negocio que obviamente beneficiaría al equipo y a la institución, pero en la ignorancia, soberbia y avaricia de los señores Hill y Arratia, terminaban pidiéndoles una suma de dinero (o “mordidota”) por debajo del agua y se iba para abajo el asunto, si es que primero el Rector, quien para nada tiene visión de empresario, no aceptaba ningún tipo de patrocinio bajo el pretexto de que no era necesario (!).

Penoso es el hecho que para la recién comenzada temporada 2011 en liga mayor, el equipo no tenga por tercera vez dónde entrenar, ya que en la primera el señor Hill no ha pagado el derecho de entrenar en el Deportivo Miguel Alemán en años (¡y ya sabrán quién se chingó ese dinero!), la segunda porque no hizo nada (como siempre) y los jugadores, quienes eran los que pagaban por entrenar en campo de Vietnamietas A.C. (increíble, pero cierto), y debido a que el terreno ya fue vendido pues tuvieron que salir; y la tercera donde, para no quemarse con el IPN, hizo todo lo posible para sacarlos del campo de los Lobos del IPN donde el Head Coach Silva consiguió entrenar ante la urgencia de tener un capo de entrenamiento…, por ahora, el mismo Coach Silva, consiguió que entrenaran en el TEC Santa Fé, pero nadie sabe hasta cuándo.

Es muy sencillo el asunto: La historia de Los Frailes del Tepeyac, junto con sus jugadores de todas las categorías, junto con sus exjugadores y exalumnos, junto con sus coaches, junto con los padres de familia, junto con las ganas de salir adelante y junto al amor y sentido de pertenencia que se tiene por el equipo y la institución que a muchos nos ha dado todo, SON MÁS GRANDES QUE UN TRÍO DE CULEROS (VALLE-ARRATIA-HILL) que solo la han visto como la gallina de los huevos de oro y que no es justo que siempre por estos tres estúpidos todo el esfuerzo da familias completas termine en la basura.

Así que por mi parte señores: C.P. Rodrigo Valle (Rector); Arturo Arratia (Director General) y Daniel Hill (Director Atlético): ¡CHÍNGUEN A SU MADRE!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Indisciplina Roja. El eterno problema en Frailes


El primer partido que tuvieron los Frailes del Tepeyac contra los Toros Salvajes de Chapingo deja bastantes dudas sobre el desempeño y la confianza que puedan tener los jugadores dentro del campo para que no termine siendo una larga temporada. Honestamente y no por menospreciar a los rival, pero los Toros de la UACh no son este año para nada un equipo que pueda representar mayor problema dentro del campo, a menos que, como siempre, sean los Frailes.

Los Frailes por desgracia son un equipo o que le pueden ganar a cualquiera o que pueden perder con cualquiera y otro grave problema que tienen es que cuando comienzan a perder partidos que en el papel se veían como favoritos, no solo pierden, sino que se convierten año con año en partidos perdidos con mayor holgura en diferencia de puntos y ejemplos claros son la serie contra Linces de la UVM o contra Burros Blancos del IPN.

Una de las razones principales por la que los Frailes de esta temporada que recién comienza y de todas las pasadas, al menos de una década hacia acá, es la indisciplina, el año pasado, por increíble que parezca, fueron la peor línea ofensiva en cinco años consecutivos en cuanto a yardas por castigo (y todavía algunos actuales linieros ofensivos veteranos presumen de traer escuela del “Coach Francisco Chaparro” como si fuera algo que presumir el hecho de ser la línea con más castigos por holdings, por faltas personales y en cuanto al menor número de yardas producidas por tierra).

Este primer partido contra la UACh reveló que, aunque ha sido a marchas forzadas y con el tiempo encima el trabajo de reconstrucción o de salvar lo que se pueda por parte del Staff, la indisciplina impera dentro del juego; el pasado sábado contra los Toros se cometieron un total de once castigos (casi tres por cuarto en promedio); lo bueno dentro de lo malo de estos once castigos es que solo uno fue contra la línea ofensiva (por holding); lo malo, es que dominan los castigos por “faroladas” o “actitudes mamarrachas”: En las dos intercepciones de Octavio Vázquez (#44), sus devoluciones se vieron anuladas por un castigo de bloqueo ilegal y otro por falta personal; entonces lo que puede ser regreso de anotación o dejar en buena situación de campo a la ofensiva, se echa a perder porque no falta el que se quiere pasar de listo y en lugar de hacer un bloqueo legal y correcto, quiere “lucirse” (¿quién sabe de qué? pero lucirse al fin…) y “agandallar a la mala” a un rival (seguramente porque de frente no lo puede hacer y en la frustración se aprovecha del descuido del contrario para “cazarlo”).

Otro de los castigos que ocurrieron gracias a la indisciplina es el de golpear al regresador de patada de despeje cuando ya pidió recepción libre, lo que les regala otras quince yardas, y además una falta personal –como siempre innecesaria- casi al terminar el partido.

También dentro de los castigos que nunca faltan, son los de “errores de concentración” y que incluso tienen que ver con el staff de coacheo como regalarle a los Toros cinco yardas y un primero y diez en cuarta y despeje porque había doce hombres a la defensa; una interferencia defensiva de solo cinco yardas o un facemask ofensivo –por frustración o por incompetencia en el bloqueo ante unos Toros Salvajes que repito, no deberían representar mayor problema dentro del campo ya que este rival tiene al menos más de 20 años no sólo esforzándose por ganar uno o dos juegos al año, sino siquiera por anotar puntos en la temporada; no nos gustaría imaginar ni mucho menos anticipar que toda la temporada las buenas jugadas a la defensiva como recuperar balones se vean afectadas porque todavía existen actitudes “tontas” o que terminen -como ya es costumbre- esperanzadoras series ofensivas porque algún jugador “cree” que el árbitro no lo va a ver si hace “holding” o porque en alguna jugada grande “otro” va a “manchar” a un rival descuidado que normalmente ya no tiene nada que hacer en la jugada y por ende tal actitud queda exhibida para ganarse la respectiva penalización.

Si los jugadores no empiezan a entender que este es un trabajo en equipo y se dejan ya de de “mamasear” en la Universidad como sintiéndose estrellitas, con sus amigas y amigos que no saben de “tocho” y les creen sus cuentos, pues seguirán viéndose igual de patéticos como jugadores y como equipo al final de la tabla general cuando OTRA VEZ logren la marca 0 – 5 dentro de la conferencia del centro (como el año pasado con todo y su “escuela Chaparro” o su pasado staff con su estilo "agringado-pero-bien-malo").

Falta honestidad para reconocer lo que está mal así como compromiso y disciplina para corregir los errores, que por lo visto, son bastantes. Principalmente falta honestidad para reconocer como jugadores que se cometen errores o se hacen malos trabajos, coberturas, bloqueos o asignaciones (como a cualquiera le puede pasar ya que todos somos humanos y nos equivocamos); inclus falta tal honestidad hasta para pedir que lo cambien a uno porque no puede contra un rival y así ayudar al equipo en beneficio del equipo y no seguir dentro del campo haciendo malos trabajos solo por orgullo.

Deben entender los jugadores que no han logrado nada, ni siquiera tantito, y reconocer que cada año les ha ido peor, y que no todo es culpa de los Coaches ni de los directivos, porque una cosa son los problemas para que salga la Liga Mayor a duras penas y otra cosa es que hagan faltas personales a lo tonto o se regalen los juegos; ganarle “apenas” 27 a 0 a los Toros no los hace ya buenos ni mejores jugadores; Chapingo es un equipo al que, como está hoy por hoy y con todo respeto, le deben anotar de menos 70 puntos a cero (mínimo) y ahora el próximo sábado contra los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas de menos un 35 a 0 o más (que esperemos así sea). Repito, falta honestidad de los jugadores, parece que todavía hay algunos papás que mal aconsejan a sus hijos o que los jugadores creen que ya saben todo y no se les puede enseñar nada y se vuelven incoachables. La verdadera temporada comienza en la tercer semana contra Linces y continua con sus juegos de grupo y se deben corregir errores porque los cinco equipos rivales de su grupo no van a perdonar (como nunca lo han hecho) que se les regalen a cada rato quince yardas por faltas personales derivadas de actitudes, o un juego o hasta la calificación.