La historia es ya conocida,
agarran a trabajadores del Gobierno del Estado de Veracruz con 25 mdp que para
pagarle a una empresa lo relacionado a trabajos por el Carnaval de Veracruz,
la fiesta de la Candelaria y la Cumbre Tajín; que según era el primero de tres
pagos; que siempre no y que era el pago completo y acordado (omito nombres,
cargos o fechas exactas porque le puedes poner el sexenio, nombres de
servidores públicos, entidad federativa y año que quieras, eso no importa); que
por qué el dinero en efectivo; si es más rápido una transferencia bancaria en
línea que llevarlo personalmente y que argumentan que “les ganaron las prisas”
(ha de ser más rápido ir de Veracruz a Toluca en avión que lo que se tarde una
transferencia por internet); nada aclarado más que la burla hacia las personas
que lo más que logran es ingeniárselas para hacer “hashtags” en twitter o
chistes copy-paste en facebook o alguna otra “monería y caricatura” en redes
sociales o publicaciones donde nos reímos de nuestra desgracia y hasta creemos
que es parte de nuestra mexicanidad y nunca va a cambiar.
Todos reprobamos el hecho, ya que
no hay nada hasta el momento que indique o que no se están robando el dinero
del erario o que no terminará en la campaña de Enrique Peña Nieto (que es lo
mismo que robado) o que termine ilegalmente en el bolsillo de quién sabe quién;
no hay nada que no nos haga pensar mal en este país donde si piensas mal aciertas
por desgracia nueve de cada diez.
Así han pasado en las noticias
(maquilladas y acomodadas al gusto de los poderosos) por docenas de años y temas
diferentes: Nos indignamos porque matan indígenas o estudiantes; porque se
suicidan o no se suicidan por falta de alimento los Tarahumaras en Chihuahua;
que la niña Paulette estaba escondidita en la cama y eso que buscaron peritos
expertísimos y ni la vieron (¿si te acuerdas de eso verdad?); que todos los
años se desborda el río de los Remedios en el Estado de México; que quemaron inocentes
en el Casino Royale en Monterrey o acribillaron indocumentados centro y sudamericanos
en Tamaulipas, obra de algún cártel de narcotraficantes; que cada año pasan en
las noticias que vivimos la peor sequía en los campos del país en décadas; que
subieron otros centavos en los gasolinazos; que el sector turístico está
sufriendo y que viajemos y gastemos o que necesitamos reactivar la economía
(gastando nuevamente) en los ahora mal-adoptados “Buen Fin” donde hasta te
adelantan el aguinaldo; que el dinero que tanto necesitan los pobres o
programas sociales se reflejarán en la calles este 2012 de inútil propaganda
presidencial hasta cansarnos la vista; que el poder adquisitivo no se recupera;
que el dólar sube mucho y rápido y baja poco y muy despacio contra el peso; eso
y más en un país donde todo lo malo es y seguirá siendo posible porque nadie
hace nada aunque se burlen de nosotros en nuestras narices y vendan el país al mejor postor, pero ¿qué hacemos
al respecto?, si únicamente nos quejamos sin lograr una acción de verdadero cambio (que se vea y no sea sólo una buena intención o idea), entonces no
tendrá nada de raro que al otro día pase otro atropello y nos terminemos
acostumbrando a vivir con esas noticias diario y también a vivir esquivando ser
el desgraciado.
Honestamente yo creo que marchar
no es la solución, porque de mil marchas, creo que si solucionan (y a medias)
lo de una sola, es demasiado; además de que la mala organización y los intereses
personales de los dirigentes pone en contra de las marchas a la opinión pública
en lugar de que uno simpatice con su causa. Tampoco creo que esperar a quienes
deben de cambiar y hacer justicia lo hagan (jueces, ministerios públicos,
policías, judiciales, patrones); ya que están tan corrompidos que es imposible
que de algo podrido salga algo bueno. Pero por desgracia hay quienes tienen fe
ciega y esperanza de sus autoridades o de que las cosas si van a cambiar, o
peor, se creen las promesas de campaña. En fin, no hay más ciego que el que no
quiere ver.
En este país pasan todo tipo de
atropellos, algunos que ni imaginamos o ni nos enteramos y todo por la sencilla
razón de que elegimos no hacer nada. Pasan todo tipo de burlas en nuestra cara,
con todo el descaro, despilfarro y cinismo posible y el pueblo solo se queja y
siempre tiene pretextos solo para quejarse pero no hacer nada, porque elige no
hacer nada. Es como el dicho, “Dios aprieta pero no ahorca” y es lo mismo “El
Gobierno aprieta pero no ahorca” o “te jode pero no te mata” y menos si nunca tenemos
la intención de hacer algo porque no creemos ser los agentes del cambio. Yo no
sé para qué nos quejamos de que se burlen de uno si nuestras inconformidades no
pasan del habla a la acción; y no necesariamente tiene que ser en algo tan
grande que necesite la movilización de una masa, sino algo desde nuestro entorno,
desde nuestra casa o trabajo, o nuestra vida cotidiana. No somos capaces de
quitar un gobernador o un presidente (y menos quitarlo sin violencia) ya que no
somos siquiera capaces de organizarnos sin que todos caigamos en el
protagonismo o interés personal (resultado también del gobierno que ha logrado
mantenernos desunidos, distantes, dudosos y temerosos entre nosotros).
Por desgracia, somos los
consumidores número uno del mundo de arte para hacernos pendejos y no tenemos
la más mínima intención siquiera de decidir dejar de serlo, lejos estamos de ser
un México organizado que destituya a un secretario corrupto o encarcele ex
presidentes que lo ameriten y dejemos de permitir que otros (nacionales o
extranjeros) pudran lo poco que quede porque el arte de hacernos pendejos es
todo ese tipo de manifestación negativa en lo político, social, económico, religioso,
laboral, cultural, escolar, ambiental, familiar pero sobretodo: PERSONAL que
queremos solucionar pero que dejamos para después y que queremos que otro lo
solucione por mí.
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